Sophie Turner en X-Men Fénix Oscura
Sophie Turner en X-Men Fénix Oscura

X-MEN: FÉNIX OSCURA Crítica de la película

Última entrega de los mutantes de Fox que iniciaron su andadura en el lejano 2000. Un cierre, el de “X-Men: Fénix Oscura” que no alcanza el nivel de entregas anteriores, donde el hastío parece haber inundado la creatividad de sus responsables.

Opinión de X-MEN: FÉNIX OSCURA

Nicholas Hoult y Jennifer Lawrence en la última entrega de X-MEN
Nicholas Hoult y Jennifer Lawrence en la última entrega de X-MEN

¿Qué hace interesante a un superhéroe? No son las batallas o la extravagancia de sus poderes. Lo que hace interesante a un superhéroe, lo que le diferencia, son sus traumas, su razón de ser, lo que le motiva a calzarse las mallas cada noche. Spider-man sufre la culpa por la muerte de su tío, y se redime con la responsabilidad. Batman no superó el asesinato de sus padres, lleva la venganza por bandera e intenta evitar que otros tengan que vivir lo mismo que él. X-Men fue creado por las mentes de Stan Lee y Jack Kirby en la denominada Era de Plata, los años 60. Las revueltas por los derechos de los afroamericanos sirvieron de inspiración para crear un grupo de superhéroes inadaptados y marginados por una sociedad que les percibía con miedo. Esa es la tesis que tomó la saga, la cual supo ser plasmada en las primeras entregas para ir diluyéndose poco a poco hasta llegar a X-Men: Fénix Oscura, donde el título le queda muy grande. Ya no se trata de que los uniformes brillen por su ausencia, que Jennifer Lawrence pase de maquillarse o que la mansión de Xavier haya sufrido más reformas que una construcción de Calatrava. La cuestión es que ya no hay nada que nos haga identificar esto como X-Men. El drama de los personajes ha desparecido. Aquí ya no se habla de marginación, de integración ni de convivencia. Por ello, esta Patrulla X podría haber sido cualquier otro grupo de superhéroes.

Jessica Chastain y Sophie Turner en X-Men Fénix Oscura
Jessica Chastain y Sophie Turner en X-Men Fénix Oscura

La dirección

Simon Kinberg vuelve a adaptar la saga de “Fénix Oscura”, como ya hizo en la muy cuestionable “X-Men: la decisión final”, y vuelve a caer en los mismos errores; haciendo en esencia la misma película pero con más presupuesto, y sin sacarle partido. El cómic no es tomado como referencia, aquí apenas veremos el espacio, y la trama carece de dramatismo en manos de unos personajes que llevan repitiendo el mismo mantra desde que la nueva generación hizo acto de presencia. La megalomanía de Kinberg, o el hecho de que nadie quisiera tomar las riendas de esto, le han obligado a dirigir la que es su primera película y el resultado es igual de desastroso que cuando escribe.

Nada genera emoción en este film. Cada plano es meramente funcional y la espectacularidad es limitada, a lo que hay que sumar lo desgastados que están unos personajes que llevan veinte años apareciendo en pantalla sin que, en esta ocasión, generen ningún tipo de “sense of wonder”. Todo esto agravado por unas regrabaciones que retrasaron el estreno y que hacen de “X-Men: Fénix Oscura” un monstruo de Frankenstein al que se le ven mucho las costuras. Sus largas y expositivas secuencias, donde el diálogo es plano y su puesta en escena carente de interés, hacen que el espectador se aburra a los pocos minutos, a sabiendas de que esta historia ya la conoce, pues tan solo han pasado trece años desde que vimos a Jean Grey de la misma manera.

Una escena de X-Men Fénix Oscura
Una escena de X-Men Fénix Oscura

El reparto

El reparto también muestra señales de hartazgo. Fassbender y McAvoy están correctos encarnando a unos personajes que no han evolucionado desde que su arco quedó completado en “X-Men: Primera Clase”, mostrando más oficio que una Lawrence que lleva varias entregas sin ningún tipo de interés en la saga. Tan solo Nicholas Hoult parece intentar algo más, pero su personaje no es recompensado. Las nuevas caras que tomaron el relevo de los mutantes clásicos apenas tienen carisma y verlos en pantalla hace añorar tiempos mejores. Sophie Turner toma el protagonismo en esta entrega y lo hace de manera solvente, aunque su papel casi se limite a poner cara intensa durante todo el metraje. Tan solo Jessica Chastain se muestra poderosa e imponente en su rol de villana, sin ser más que una fachada; pues a nivel narrativo su Vuk es un personaje totalmente vacío, como todo en esta cinta.

James McAvoy en la película de mutantes
James McAvoy en la película de mutantes

Opinión final de X-MEN: FÉNIX OSCURA

X-Men: Fenix Oscura” es la triste culminación de una saga que empezó su andadura hace veinte años y que puede ser entendida como fundacional en cuanto al cine de superhéroes se refiere tal y como lo conocemos hoy en día. Un ave que es devorado por las cenizas del tiempo y que resurgirá de ellas en otra compañía, con otras caras, otros responsables y, esperemos, nuevos éxitos.

Trailer X-MEN: FÉNIX OSCURA

DIRECCIÓN4
GUION4
INTERPRETACIÓN5
Nota de lectores1 Vota8.1
LO BUENO
La secuencia inicial.
LO MALO
Se nota el hastío por todas partes.
El drama de los mutantes aquí ya no existe y, por tanto, los personajes carecen de interés.
Volver a adaptar una saga capital de los X-Men y caer en los mismos errores.
4.3
¿Te unes?