Benedict Cumberbatch

Crítica Doctor Strange (Doctor Extraño): Fantásticamente entretenida

Magia, fantasía y espectaculares efectos visuales al servicio de la entretenida historia de Doctor Strange.

Crítica de la película ‘Doctor Strange (Doctor Extraño)’

Las películas de super héroes dan escalofríos de lo absolutamente repetitivas que son. Todos tienen un pasado trágico, descubren súper poderes, son benévolos por encima del perdón católico, se pelean contra su némesis, contra sus colegas, contra monstruos, contra la sociedad, con la intolerancia… Son odiados y queridos a partes iguales. Y esto último lo mismo vale como opinión de los ciudadanos que habitan sus ficticios mundos, o como juicio de los espectadores. Estos señores embutidos en disfraces no suelen provocar el término medio. Por suerte, de vez en cuando hay algunos que se salen de la norma (o de la horma, según se mire). Guardianes de la Galaxia, Deadpool, o AntMan son alguno de los ejemplos. Los primeros, el grupo está formado por lo peor de cada casa, una mezcla alienígena con líder humano que resulta divertida; El segundo, debe ser de los más irreverentes y admirados, a pesar de las quejas de los despistados padres acostumbrados al edulcorado universo; y el tercero, es un súper héroe de tan baja categoría, que hasta la misma película parece no tomarse en serio la producción.

Benedict Cumberbatch como Doctor Strange y Rachel McAdams como Christine Palmer
Benedict Cumberbatch como Doctor Strange y Rachel McAdams como Christine Palmer

Doctor Strange entra en esta categoría de apreciada rareza por lo inusual de su concepto. Magia, fantasía, planos paralelos, maldad intergaláctica… paradojas temporales, paradojas espaciales… Conceptos tan abstractos que parece inconcebible poder ser llevados a la gran pantalla. Pero como catalizador de lo irreal encontramos un ser que todos entendemos: un orgulloso y egoísta ser humano, con rasgos psicopáticos, que ejerce cirujano. Valores inabarcables concentrados en un “humilde” -de humilde nada- Doctor Strange.

Cierto es que la película no va a inventar nada nuevo, no. El Doctor Extraño deberá pasar por los mismos estados del síndrome súper héroe que pasa todo hijo de Stan Lee: Negación (yo no soy el elegido, yo no puedo hacer esto, yo no sé qué pasa); aprendizaje (te pongo a prueba, confío en ti, tú sí que vales); duda (no me puedo creer esto que está pasando); experiencia (ven aquí y dale caña a todo lo que has aprendido); superación (ahora voy y me lo creo); y legado (el chico se hace mayor y asume su destino). Sin embargo, y a pesar de toda la carga de desmedida fantasía del trasfondo, el personaje Doctor Strange, es quizá uno de los más humanos que han visto la luz en la factoría filmográfica Marvel, y ahí es donde el espectador se comerá con patatas una historia tan quemada como lo es el nacimiento de un súper héroe.

Benedict Cumberbatch interpreta al cirujano "Extraño".
Benedict Cumberbatch interpreta al cirujano “Extraño”.

El personaje de Strange, a pesar de estar lleno de frustraciones (¿qué súper héroe no?), tiene un sentido del humor fantástico. Y lo mismo pasa con la película, que se acerca más a ese punto de vista cómico, de cómic de verdad, donde no está demás quitarle hierro a la exacerbada épica. Parece ser que la absoluta oscuridad tétrica de tendencia fílmica ha sido contenida a favor de la esencia de las historietas de cómic, igualmente complejas, pero mucho más distendidas. Así en la misma película el espectador podrá pasar por distintas líneas de pensamiento y de empatía. Podrá odiar a personajes, podrá reírse con los personajes, podrá querer alentar al súper héroe protagonista, mandarle a la mierda, o simplemente decidirá que por una vez no estaría mal que ganasen los malos, por ver qué pasa (y a ver si se atreven).

Benedict Cumberbatch convertido en super héroe
Benedict Cumberbatch convertido en super héroe

Esta enmascarada sensación de abiertas posibilidades también viene proporcionada por el mundo en el que está enmarcado toda la trama. La magia y la fantasía es, por primera vez, posible. El universo se repliega a voluntad de los personajes y la imagen real, en segundos, se transforma en ángulos imposibles, reflejos delirantes y opciones imprevisibles. Los efectos visuales son, sencillamente impresionantes, -algo en tener en cuenta a la hora de valorar su visionado en 3D-. Van más allá del simple alarde técnico o la barroca exposición de “lo hacemos porque podemos y es lo que quiere el entretenimiento y tenemos 160 millones de dólares que justificar”. Funcionan porque son imprescindibles para dar vida el universo visual más complejo, abstracto y onírico de los que existen en el mundo del cómic. A pesar de todo el despliegue de medios, y de llenar casi absolutamente todos los centímetros del metraje, los efectos visuales están a disposición de la trama. Así que en vez de aburrir con interminables sin sentidos audiovisuales, forman parte del empuje de la película. El director y coguionista Sctott Derrickson (Sinister 2015), ha hecho un magnífico trabajo al llevar a la realidad una obra tan irrealista. 

Foto de la película Doctor Strange: Los efectos visuales son espectaculares
Foto de la película Doctor Strange: Los efectos visuales son espectaculares

El reparto es otra conquista, por supuesto. Benedict Cumberbatch (The Imitation Game), el sobrado Doctor Strange; Chiwetel Ejiofor (12 Años de esclavitud), el alumno aventajado y compañero del doctor; Racgek McAdams (Spotlight), la inusual chica de la película; Benedict Wong (Marte), un “personaje” dentro del mundo de personajes; Mas Mikkelsen (Casino Royale), uno de los pocos malvados de cómics que saben mantener el tipo sin caer en el ridículo -el guión ayuda-; y la siempre magnífica Tilda Swinton (Sólo los amantes sobreviven), El anciano, como una de las piezas clave para convencer a todo el mundo, desde el personaje hasta la audiencia, de que otras leyes son posibles.

El trabajo está hecho, el guión funciona, el espíritu del cómic permanece, la magia queda justificada, los actores se mantienen al nivel, los efectos visuales se salen (en ocasiones literalmente si es en 3D), y los escépticos volverán a creen en las posibilidades de una entretenida película de super héroes. ¡Ah! ¡Y lo de siempre! Los acomodadores -esto si que es una ficción- tendrán que esperar más para poder limpiar la sala porque hay dos post escenas tras títulos de crédito. Graciosas, así que merecen la pena.

Trailer de la película ‘Doctor Strange (Doctor Extraño)’

Dirección8
Guión7
Interpretación8.2
Efectos Visuales10
Nota de lectores2 Votos7
LO BUENO
La misma historia de siempre pero con renovados esfuerzos por contar algo distinto.
Los efectos visuales al servicio de la historia.
El final es tan divertido como inteligente.
LO MALO
La trama podría haber llegado un poco más lejos en sus planteamientos
8.3
¿Te unes?