La monja guerrera de Netflix: Crítica de la serie

Demonios vs Monjas

La monja guerrera es la nueva locura adolescente de Netflix. Adaptación de los cómics de los años 90, llega a la plataforma un grupo de monjas cazademonios que se defienden del Mal a golpe de katana y ritmo de Rosalía. Curiosa propuesta ¿verdad? Los Interrogantes ya hemos visto la primera temporada y os dejamos nuestra crítica de la serie La monja guerrera de Netflix.

Sinopsis

Ava (Alba Baptista) es una joven que quedó huérfana y tetrapléjica tras un accidente de tráfico cuando era pequeña. Ahora vive en un orfanato de monjas bastante severas y oscuras que no le hacen la vida demasiado agradable ni sencilla.

Lo curioso es que conoceremos a Ava muerta, despertando en la morgue de una Iglesia tras haberle sido implantado por error un halo sagrado que le devuelve a la vida y la movilidad perdida años atrás en sus piernas. ¡Ahora tiene superpoderes! Así es como se convertirá, sin saberlo, en la líder de las monjas guerreras de la Orden de la Espada Cruciforme. Una orden secreta dedicada a cazar demonios.

Ava, La monja guerrera de Netflix
Ava, La monja guerrera de Netflix

Crítica de la serie La Monja Guerrera de Netflix

Estaremos de acuerdo que el título de la serie que analizamos hoy te deja tan desconcertado como intrigado por saber qué esconde. Estamos hablando de la nueva serie original de Netflix: La Monja Guerrera, llegó a la plataforma de streaming el pasado 2 de julio de 2020 para hacernos disfrutar con su primera temporada.

La monja guerrera de Netflix

Netflix sigue aumentando su catálogo de series con una apuesta firme por el contenido propio y original, ese que la hace fuerte frente a sus competidoras directas. Tenemos claro que necesita más títulos icónicos capaces de fidelizar a sus abonados y captar a los aún indecisos. ‘Dark, ‘La casa de papel‘, ‘Stranger Things‘, ‘Sex Education‘, o ‘Paquita Salas‘ son algunos de esos títulos que hacen de la plataforma toda una industria de ficción de calidad. Con La monja guerrera apuesta por atraer a un público joven y hambriento de aventuras y peleas épicas en las que se enfrenten el Bien y el Mal.

Alba Baptista y Emilio Sakraya
Alba Baptista y Emilio Sakraya

La adaptación de los cómics noventeros

Con La Monja Guerrera nos encontramos ante la adaptación de Simon Barry, creador y director de la serie, de los cómics de Ben Dunn titulados ‘Warrior Nun Areala’ y publicados en los años 90. ¿Funcionará la nueva apuesta de Netflix? No dejes de leer nuestra crítica de la serie La monja guerrera.

Una propuesta muy loca

La propuesta se quedará finalmente a medio camino, y ese será precisamente su mayor error. Una serie con semejante sinopsis como carta de presentación no puede resultar conservadora en ningún aspecto; tiene que coger carrerilla y lanzarse al vacío para convencer a un espectador que ha llegado hasta ella gracias al impacto de su prometedor trailer a golpe de un temazo de Rosalía.

La serie arranca con fuerza. Un montón de monjas guerreras que entran en escena tras una lucha encarnizada que acabará con la vida de una de ellas; mientras Ava, nuestra protagonista, parece estar despertando del mundo de los muertos sobre la fría mesa de la morgue.

Pues bien, esa fuerza se irá diluyendo capítulo a capítulo. El público espera que La monja guerrera entregue lo que promete: un auténtico desvarío de monjas repartiendo “hostias como panes”, con demonios a diestro y siniestro, y con el Mal siguiéndoles el rastro sin descanso. Lamentablemente la trama pretenderá poco a poco volverse reflexiva, y profundizar, sin éxito, en los conflictos y dramas propios de la adolescencia.

Alba Baptista es Ava en la serie La monja guerrera
Alba Baptista es Ava en la serie La monja guerrera

Aspiraciones a convertirse en la nueva ‘Buffy cazavampiros’

Eso, y sólo eso, es lo que habría funcionado en esta ficción, que sin duda, nos recuerda a una serie icónica de los años 90, la mítica ‘Buffy cazavampiros‘ (1997) creada por Joss Whedon. Uno de los ganchos de Buffy estaba en reírse de sí misma, resultar completamente loca y disparatada, atrapar al espectador adolescente en historias de amores imposibles -una cazavampiros que se enamora perdidamente de un vampiro-, y servir como iniciación al cine de género.

Sin embargo, a la serie La monja guerrera de Netflix le cuesta, y mucho, arrancar y regalarnos una escena mítica de lucha salvaje de monjas con katanas. Y es que una ficción como la que hoy analizamos, no puede permitirse el lujo de llegar hasta su cuarto capítulo sin haberse desmadrado por completo. Eso es lo que espera el espectador. Monjas guerreas; vamos, algo muy loco.

Monja guerrera y malagueña

Donde destaca la serie es todos y cada uno de sus aspecto técnicos. Rodada en la ciudad de Málaga, y con mitad del equipo nacional, la producción se luce en lo que se refiere a estética, efectos, localizaciones y fotografía. Además de contar con uno de nuestros “mejores hombres”, Tristán Ulloa, que aporta una interpretación de peso entre la mediocridad que demuestran las jóvenes monjas que le acompañan.

Alba Baptista y Toya Turner
Alba Baptista y Toya Turner

Opinión final

Como conclusión de esta crítica de la serie La monja guerrera de Netflix decir que estamos ante un argumento atrayente y muy loco al que no se ha sabido sacar partido. La serie funciona cuando enseña su lado más gamberro y desfasado, y se equivoca al incluir en su juego traumas adolescente y pretensiones de diálogos transcendentales.

Trailer

RESEÑA FINAL
Propuesta atrayente que no termina de convencer al no desarrollar todo su potencial de "desmelene".
DIRECCIÓN
7
GUIÓN
4
INTERPRETACIÓN
5
LO BUENO
La puesta en escena de la serie.
Su loco argumento.
LO MALO
No sabe desfasar y reírse de ella misma.
5.3
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