Crítica de la película La gran mentira

Fecha de estreno 5 de diciembre de 2019

Ian McKellen y Helen Mirren protagonizan esta película sobre mentiras y verdades dirigida por Bill Condom. Adaptación del bestseller de Nicholas Searle, cuenta la historia del estafador profesional Roy Courtnay. Os dejamos con la crítica de la película La gran mentira.

Sinopsis

Roy Courtnay (Ian McKellen) conoce a través de una web de citas para personas mayores a Betty McLeish (Helen Mirren) y desde entonces, el resto de su vida deja de ser la misma.

Helen Mirren y Ian McKellen protagonizan la historia
Helen Mirren y Ian McKellen protagonizan la historia

Crítica de la película La gran mentira

Aún teniendo a dos pesos pesados frente a las cámaras y con contenido suficientes para funcionar correctamente, la película La gran mentira no termina de encontrar su sitio. Al visionarla, notamos que tiene los elementos imprescindibles y necesarios para presentar una historia, para establecer a sus personajes y para construir un argumento definido, pero la sensación que da es de no conectar en absoluto con el espectador, quien no sabe realmente cómo sentirse o cómo responder a lo que está viendo. Por desgracia, tiene un serio problema de narrativa. Comenzamos la crítica de la película La gran mentira.

Helen Mirren y Ian McKellen en La gran mentira
Helen Mirren y Ian McKellen en La gran mentira

Los problemas de narrativa de la cinta

A la hora de desgranar estos problemas de narrativa, trataré por todos los medios de no desvelar ningún dato relevante de La gran mentira. Cuando lo haga, será de elementos visionados en el tráiler y en la promoción de la misma para no sorprender, aunque ciertamente, todo lo que ocurre tras la primera escena podría calificarse de spoiler.

Un estafador profesional, Roy Courtnay

El personaje de Ian Mckellen es un estafador, un mentiroso en toda regla. Colocar a tu protagonista como alguien de dudosa moralidad es arriesgado, ya que te juegas que el público no empatice con él. Pero de cara a llevar a cabo este riesgo, el personaje debe presentar una justificación, una explicación de por qué es como es, al menos para entender sus motivaciones y poder ponernos en situación. Pero la película falla estrepitosamente en esto, impidiendo cualquier identificación con el personaje de McKellen.  Ejemplo de ello son los flashbacks que aparecen, los cuales visualmente están muy bien conseguidos (lástima que no se recrearan más en las imágenes) pero que no sirven para que entendamos mejor al personaje. Por tanto, llegamos al punto en el que visionamos una historia de la cual no queremos ser partícipes.

Por otro lado tenemos a Helen Mirren en un papel que sabemos que no nos cuadra. El intento de convencernos de que su personaje es una mujer sencilla y sin mayores pretensiones, no hace más que reforzar nuestra desconfianza en la misma, por no decir que una actriz de la talla de Mirren no se prestaría a algo tan simple. Por ende, sabes desde el comienzo que eso no se va a mantener todo el metraje.

Ian McKellen y Russell Tovey en la película
Ian McKellen y Russell Tovey en la película

El clímax de toda gran historia de suspense

Y finalmente, el último gran problema de la película es que relega toda su importancia al clímax, donde el giro de guion de turno hace que atemos todos los cabos. Un clímax que, si bien es congruente y sirve como nexo de unión a todo el metraje, no palia que hayamos tenido durante todo el metraje una sensación de desapego y de distancia. Sacrifica, en pos de un relevador final, una historia completa que se pone sus propias zancadillas narrativas e impide que entendamos a dónde estamos yendo y por qué. Robert McKee (quien recientemente ha incendiado la red con sus declaraciones sobre la situación actual del cine europeo) comenta en su libro “El Guion Story” que con un buen clímax, toda la historia anterior es casi irrelevante. Nada más impreciso, un buen clímax se genera si la historia te ha conducido correctamente hasta él, y esta película es un claro ejemplo de que el clímax sin historia no sirve de mucho.

Ian McKellen y Helen Mirren en la película de suspense
Ian McKellen y Helen Mirren en la película de suspense

Ian McKellen y Helen Mirren, los protagonistas

Realmente lo mejor de la película es sin duda alguna tener a dos titanes británicos como Ian McKellen y Helen Mirren como cabezas del reparto. Ambos se sienten totalmente cómodos en sus respectivos papeles y juegan sus roles con total naturalidad. Una película en la que se lucen, aunque por los motivos antes comentados, no brillan. El resto del reparto es muy secundario, ya que el peso cae sobre todo en sus dos protagonistas y algo en Russel Tovey, quien hace de nieto del personaje de Mirren.

Opinión final de la película La gran mentira

Una lástima que una película con tan buenos actores y unos elementos bien establecidos falle tanto en la narrativa. La gran mentira es una película que no consigue engañarte.

Trailer

DIRECCIÓN
4
GUIÓN
4
INTERPRETACIÓN
7
Reseña de lectores1 Vota
9.5
LO BUENO
Mirren y McKellen.
Los flashback que te completan la historia (y el aspecto visual de los mismos).
La historia en sí, vista desde fuera, tiene su interés.
LO MALO
Su inconsistencia narrativa.
Colocar como protagonista a un personaje con el que no podemos empatizar.
Poner a Mirren en un papel que sabes que va a tener una vuelta de tuerca.
5
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