En “Nunca es demasiado tarde” un funcionario del ayuntamiento de Londres dedica su vida a buscar familiares y acompañar en su entierro a las personas que mueren solas. No hay mejor punto de partida, fresco e ingenioso, para abordar el individualismo y la desesperación que anida en las grandes ciudades.

Sinopsis de la película “Nunca es demasiado tarde”

John May (Eddie Marsans) debido a los recortes municipales es despedido por su jefe pragmático (Andrew Buchan), John toma la decisión de concluir con su último caso, el de su vecino Billy Stoke y dar con el paradero de su hija Kelly (Joanne Froggatt).

Nunca es demasiado tarde - Cartel

Nunca es demasiado tarde – Cartel

Crítica de la película “Nunca es demasiado tarde”

¿Qué extraña energía interior lleva a un hombre embargado por la realidad a continuar con su camino? Es una de las reflexiones que nos arroja Pasolini con su película Nunca es demasiado tarde. No es sencillo aguantar el interés del espectador en un guion en el que aparentemente no ocurre nada, pero si nos despojamos de la venda de lo inmediato asistimos al juego de la existencia más precaria, enmarcada en un Londres de tonos ocres, de muerte, una sala de espera monumental, un limbo en el que los muertos vivientes desarrollan sus acciones. Sin embargo resultaría un ejercicio muy reduccionista decir que en esta cinta no pasa demasiado. ¿Qué acontece en ‘Esperando a Godot’ o ‘Bartleby, el escribiente’? Hay un poder oculto de doble lectura en los planos que pueden parecer más anodinos.

Foto de "Nunca es demasiado tarde" - Eddie Marsan

Foto de “Nunca es demasiado tarde” – Eddie Marsan

Una de las claves de todo la encontramos en el cine del director finlandés Aki Kaurismäki (‘Contraté a un asesino a sueldo’, 1990). Su influencia asoma en toda la puesta de escena de esta “Nunca es demasiado tarde”: en el gusto por los personajes cotidianos, héroes de lo aparentemente ordinario, y en un humor transcendente y poco evidente. La segunda película de Pasolini no está exenta, como ocurre con Kaurismäki, de una sutil comicidad, constreñida y devastadora, con unos primeros planos repletos de matices en las interpretaciones de unos actores despojados de una intrincada dirección de actores en apariencia. Nunca nos hemos creído demasiado aquello que defiende Kaurismäki sobre cómo dirigir a los actores: olvidando totalmente que están actuando.

Foto de "Nunca es demasiado tarde" - Eddie Marsan - Paul Anderson (III) - Tim Potter

Foto de “Nunca es demasiado tarde” – Eddie Marsan – Paul Anderson (III) – Tim Potter

Pero nada de todo esto tendría mucha importancia si Pasolini no hubiera elegido a Eddie Marsans, al que podemos encontrar como secundario, lo mejor sin duda del film del escocés, en la cartelera conFilth, el sucio‘ (Jon S. Baird , 2013), para encarnar a un funcionario, John May, cuya principal labor consiste en encontrar a los familiares de las personas muertas, un punto de arranque genial. Esa aparente inexistencia dirección de actores de la que hablamos anteriormente es llevada por Marsans hasta sus últimas consecuencias. El actor transmite continuamente todo sus procesos mentales o los sentimientos contradictorios del protagonista como la amargura causada por una vida errante y un alto sentido de sus responsabilidades, la toma de conciencia de ser una prolongación de su trabajo, es decir, John May, no se puede elegir mejor nombre, no solo busca a los familiares de las personas fallecidas, los acompaña como si fuera el un amigo y guarda su recuerdo en forma de álbum fotográfico que examina cada noche. Desde un principio en “Nunca es demasiado tarde” se nos posiciona como espectadores, somos conscientes minuto a minuto, secuencia a secuencia, de que la vida de John May -aunque en último caso debido a los recortes municipales se apodere de su carácter- no puede acabar bien o no debe acabar bien.

Foto de "Nunca es demasiado tarde" - Eddie Marsan y Joanne Froggatt

Foto de “Nunca es demasiado tarde” – Eddie Marsan y Joanne Froggatt

No obstante esto último es el problema grave que infecta a “Nunca es demasiado tarde”: las artimañas del guionista-director. Parece que una vez labrado el argumento con la tensión adecuada, un conflicto principal atractivo y un personaje que busca un fin definido, Pasolini no sabe como resolver su historia y dar por concluidas las peripecias de su protagonista, mostrándose incapaz al escoger un camino u otro. Y no es una tarea fácil según el estilo narrativo adoptado, empero dada la intensidad dramática y el desarrollo personal de John May a la que somos sometidos, que se adopte un papel tan importante al destino cruel no termina de convencer ni siquiera con el poético, y excesivamente sensiblero, epílogo final.

 “Nunca es demasiado tarde” es una bella propuesta sobre la cotidianidad más gris muy poco común en el cine, una visión cinematográfica que entronca con Bresson, Fassbinder o el cine negro de Melville repleto de personajes comedidos en los que esperas su estallido de un momento a otro. Y este es el gran error de la película de Uberto Pasolini y lo que la aleja de lo magistral sin fisuras; John May se revela pero poquito.

Trailer de la película “Nunca es demasiado tarde”

Crítica de la película "Nunca es demasiado tarde": Amarga soledad
DIRECCIÓN9
GUION6
INTERPRETACIÓN10
FOTOGRAFÍA8
LO BUENO
  • Sin duda el casting y Eddie Marsans por encima de todas las cosas.
LO MALO
  • El final que no convence.
8.3Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
9.3

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