Serie El Ministerio del Tiempo: Crítica de la temporada 4

¿Estamos ante el final de la serie?

La serie más original de TVE llega a su final con una cuarta temporada que en general ha gustado pero que ha suscitado también el rechazo de una parte de su fandom. Os dejamos con nuestra crítica de la serie El Ministerio del Tiempo en su temporada 4. ¿Tendremos un digno final para una serie tan icónica?

Sinopsis

Han pasado 3 años (tanto en la ficción como en la realidad) desde que viésemos las últimas misiones de El Ministerio del Tiempo, pero desde que encuentran a Julián, retomaremos los viajes en el tiempo para preservar la historia y afrontar nuevos peligros que acechan a los miembros del Ministerio.

Crítica

No podemos hablar de la temporada 4 de El Ministerio del Tiempo sin hablar de toda la serie. De hecho, sería inconcebible analizar el trayecto de estos últimos capítulos sin tener en cuenta el camino trazado hasta ahora.

Hugo Silva es uno de sus protagonistas
Hugo Silva es uno de sus protagonistas

El Ministerio del Tiempo, una serie icónica

El Ministerio del Tiempo ha sido (y es) una de las series más originales (la que más para quien esto escribe) que se han producido nunca en nuestro país. Una serie que mezcla la ciencia-ficción más palpable con un profundo género histórico, con tintes costumbristas, cómicos y hasta “berlanguianos” que ha engatusado desde su primera emisión a muchísimos hijos de vecino.

Y desde el principio, la serie lo tenía claro: El tiempo es el que es.  Y digamos que se “limitaba” a corregir los intentos de desbaratar la historia de España. Esto dio lugar a dos primeras temporadas magníficas. Dos temporadas en las que se exploró a fondo muy diversos pasajes de nuestra historia, visitando a una amplia variedad de personajes históricos y estableciendo un vínculo entre sus personajes y también con el público. Conformando así un producto audiovisual de lo más interesante.

Escena de la serie El Ministerio del Tiempo
Escena de la serie El Ministerio del Tiempo

Renovarse o morir

Pero claro, las ideas tienen fecha de caducidad y se amparan en una máxima: Renovarse o morir. Y está claro que ni Javier Olivares (cocreador de la serie) ni su fandom estaban dispuestos a despedirse “tan pronto” del Ministerio, por lo que llegó una tercera temporada que fue la que empezó a provocar un figurado cisma entre sus seguidores. Era muy complicado mantenerse a flote sin “cambiar” algunas cosas. Y aunque las paradojas son inherentes a los viajes en el tiempo (y al Ministerio), esto comenzó a provocar que algunos fans empezaran a cuestionarse su apego por la serie en base a ciertas incongruencias. Algo que, también de manera inherente, se ha extrapolado hasta la temporada 4 de la serie El Ministerio del Tiempo.

Y si la tercera temporada fue de transición; una temporada que estaba a caballo entre lo que funcionó de sus dos primeras temporadas y los cambios que eran necesarios para continuar. La cuarta temporada es el culmen de ese cambio, esa materialización de esa alteración necesaria para proseguir, al menos una temporada más. Muchas críticas de la serie El Ministerio del Tiempo se centran en dicho cambio, alegando que se “ha perdido” la esencia de la serie. En opinión de quien esto escribe (y de los creadores), este era el camino para poder seguir adelante. De lo contrario, habría sido más de lo mismo.

Nacho Fresneda, Hugo Silva y Macarena García
Nacho Fresneda, Hugo Silva y Macarena García

¿Qué ocurre en esta temporada 4?

La temporada 4 de El Ministerio del Tiempo se caracteriza por una estructura que va pivotando entre sus diferentes tramas. Sin dejar su máxima de preservar la historia, los personajes se ven abocados a nuevas situaciones que los hacen desarrollarse y evolucionar, evitando así caer en lo repetitivo.

A su vez, al tener hasta entonces treinta y cinco capítulos a sus espaldas, los guionistas han tratado de hacer capítulos originales, colándose en otros géneros como la comedia (4×07: Pretérito Imperfecto) o la ciencia-ficción más pura (4×05: Deshaciendo el tiempo) dándole así un toque que se nota fresco a la hora de visionar la serie. Si bien se podría decir que en este sentido el género histórico se ha relegado a un segundo plano (algo incierto, pero que se podría aceptar si hablamos en términos de proporciones) esta aproximación ha sido óptima y refrescante, dotando a la serie de una cara de la misma que desconocíamos menos pero que ha merecido la pena ver.

El descontento de algunos fans

Pero claro, como hemos mencionado, el problema de las paradojas y las preguntas sin resolver está vigente también en esta temporada. Esto es, por desgracia, el punto más criticable, ya que como consumidores del audiovisual nos gusta que todo pueda estar hilado y que todo pueda tener una respuesta más o menos clara. Y aunque su creador ha referido en varias ocasiones que esta no es una serie científica ni pretende serlo, no puedo culpar a quien al finalizar la serie se siga preguntando algunas cosas, del tipo [SPOILERS] ¿Cómo es que Julián no se ve a sí mismo cuando salva a Marta? Si la inspectora Alaya evita que Salvador mate al niño ¿Cómo lo vemos entonces? [FIN SPOILERS]. Y más preguntas de este tipo…

Aunque no puedo culpar a los espectadores que se hagan estas preguntas, sí puedo entender el motivo de estas decisiones, ya que en algún momento tenemos que saltarnos la paradoja para al menos mostrar lo que ocurre o sencillamente aceptar que la historia ya se ha cambiado a veces “con  la p*** mariposa” y por ende, algunas cosas sí pueden estar sujetas a cambio, sobre todo teniendo en cuenta el carácter tentativo de esas puertas que tan vigente ha estado en toda la serie. La serie es la que es.

Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda y Aura Garrido
Rodolfo Sancho, Nacho Fresneda y Aura Garrido

Los personajes

No obstante, no es lo más importante a reseñar de esta temporada 4 de la serie El Ministerio del Tiempo. Lo más importante, a juicio de este redactor, es la evolución de los personajes. Hemos tenido más tiempo para conocer y ver en acción a personajes que, en teoría estaban más en un segundo plano como Salvador (Jaime Blanch), Irene (Cayetana Guillén Cuervo) o Velázquez (Julián Villagrán), hemos tenido capítulos donde ellos han sido los verdaderos protagonistas y, aunque el futuro es incierto, hemos tenido una despedida de todos ellos, ya que en cierto modo sus arcos, el de todos los personajes, han sido cerrados (aunque eso no significa que no vayan a volver). Por esta razón, esta cuarta temporada ha sido necesaria. No solo nos ha permitido disfrutar una vez más de las visitas temporales y de personajes que ya están en el colectivo mental de la sociedad, sino que nos ha dejado, en cierto modo, despedirnos de ellos. Personajes que han dado todo lo que podían dar de sí, que han estado al pie del cañón durante muchísimos episodios para que una vez por semana podamos sentirnos acompañados y en confianza una vez más mientras viajamos a través del tiempo. En este sentido, solo puedo estar agradecido.

Opinión final

Una evolución necesaria, fresca y un final emotivo para una serie que ha grabado su nombre a fuego en la historia de nuestra televisión. Si bien deja cosas en el aire y tiene sus altibajos, consigue el objetivo de entretener a la vez que crece.

Trailer

DIRECCIÓN
9
GUIÓN
9
INTERPRETACIÓN
9
LO BUENO
Su evolución con respecto a su pasado.
Su incursión en otros géneros.
LO MALO
Que deje “cosas abiertas”.
Que haya sido tan corta.
9
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