Omar Sy es Baaba Keita en la película Inflitrado en Miami
Omar Sy es Baaba Keita en la película Inflitrado en Miami

Infiltrado en Miami: Reseña de la película

Acertaba a escribir George Orwell en su afamada novela 1984, que del dolor sólo se podía desear una cosa: que cesara. Es una de esas frases que lo impregna todo, que te empuja al abismo y te hace, cuanto menos, reflexionar. A mi mente es una frase que siempre viene cuando los títulos de crédito no llegan o se hacen demasiado de rogar.

Sinopsis

La película “Infiltrado en Miami” (Tripictures) del director Rachid Bouchareb cuenta la historia de (Omar Sy), un ingenioso y divertido policía francés que reside y patrulla en el que es el barrio de toda su vida, el multiétnico Beneville de París. Feliz al lado de su testaruda madre (, no encuentra el momento de independizarse de ella e irse a vivir a otro distrito más del agrado de su novia.

Es en ese momento cuando su vida se ve truncada por el asesinato de su mejor amigo, Roland, a manos de unos sicarios en su barrio natal. Con el fin de esclarecer su muerte y seguir el rastro de los asesinos de su amigo, Baaba decide poner rumbo a Miami (USA) acompañado de su madre y así cercar a quienes le habían arrebatado al que consideraba su hermano.

Para alcanzar su propósito en Florida, Baaba contará con la colaboración de Ricardo (Luis Guzmán), el más torpe y brabucón de todos los policías que patrullan la ciudad, un guardapatrias obsesionado con cumplir a rajatabla la ley y decidido en no traspasar frontera alguna.

Omar Sy y Luis Guzman en la pelicula Inflitrado en Miami
Omar Sy y Luis Guzman en la pelicula Inflitrado en Miami

Crítica

Intenta Bouchareb que sea su dúo cómico, el conformado por Omar Sy y Larry Gross, el que haga las veces de línea de vida de la película. Se trata de confiar el éxito o fracaso de la cinta a los actores y situarlos ante el abismo. Sin guion (o con uno muy pobre) y sin atisbos de dirección, los actores hacen un meritorio trabajo por rascar una sonrisa que no parezca impostada. Omar Sy tiene sin duda los mimbres para conseguirlo. Su sonrisa contagiosa y su manera de entender la comedia, lo convierten en el candidato perfecto para protagonizar ese tipo de película banal de nulas pretensiones. El que fuera coprotagonista de Intocable junto a François Cluzet, muestra en esta cinta sus grandes dotes cómicas, desenvolviéndose como pez en el agua entre gags y gesticulaciones imposibles. Al verlo en papeles como el de la cinta de Bouchareb, es inevitable no sacarle parecido con respecto a las actuaciones de Eddie Murphy en su saga de Superdetective en Hollywood, salvando, eso sí, toda distancia.

Dirección

Han pasado ya diez años desde que el director francés Rachid Bouchareb estrenara la fantástica London River. Aquella era una historia nacida para conmover, cautelosa, sencilla, reivindicativa, en la que el director dejaba sin excusas a unos actores nacidos para emocionar. Diez años y otras tantas películas después, me pregunto qué fue de aquel buen hombre y de su manera de rodar. No queda originalidad, sensatez ni destreza en su manera de articular las secuencias. Es tan lineal y previsible su manera de hacer cine, que ver su película es experimentar un déjà vu constante, una aburrida sensación de cine de subsistencia. Lástima que no haya visos de lo que un día fue.

Omar Sy en Infiltrado en Miami
Omar Sy en Infiltrado en Miami

Opinión final

Estamos ante una película lineal, previsible, intrascendental y monótona. Una película rodada sin ningún tipo de pretensión más que la de entretener con fórmulas costumbristas. Es una cinta, la de Bouchareb, que se queda a las puertas de un trabajo digno. No digo que no entretenga, lo que pienso es que ser proyectada en salas de cine es un premio que quizá no merezca.

Trailer

DIRECCIÓN2
GUIÓN1
INTERPRETACIÓN4
Nota de lectores0 Votos0
LO BUENO
Que, aunque de Pascuas a Ramos, Omar Sy te saque alguna sonrisa.
Lo previsible de toda la trama, que no deja espacios al más mínimo suspense.
LO MALO
Las casi dos horas de película, que desde el principio se hacen largas.
2.3
¿Te unes?