Crítica de La alegría de las pequeñas cosas. El valor del tiempo

Ya en plataformas como Movistar+ y salavirtualdecine.com

La alegría de las pequeñas cosas de Daniele Luchetti nos acerca a un tema tan delicado y traumático como la muerte desde el punto de vista de la comedia. Una película ligera y amable que sin embargo nos hará plantearnos temas tan importantes como el valor del tiempo y de lo poco que disfrutamos el momento. Aquí tenéis nuestra crítica de La alegría de las pequeñas cosas, ya disponible en plataformas.

Sinopsis de La alegría de las pequeñas cosas

Cada mañana Paolo (Pif) va al trabajo en su escúter. Desde hace años hace la misma ruta todas las mañanas, su exceso de confianza le harán saltarse en rojo el semáforo de un transitado cruce… con la mala suerte que un camión le arrolla. Así llegará al Cielo, ¿quizá antes de tiempo?

La llega dal cielo de Paolo
La llega dal cielo de Paolo

Crítica de La alegría de las pequeñas cosas

Hoy es viernes de estreno. La alegría de las pequeñas cosas llega a la web salavirtualdecine.com y las plataformas digitales Movistar+, Vodafone y Rakuten.tv, como ya lo hacía hace unos días la angustiosa Vivarium.

Comenzamos con nuestra crítica de La alegría de las pequeñas cosas, una película que intenta acercarnos a la muerte en tono de comedia, mientras consigue hacernos reflexionar sobre la importancia de las cosas no materiales y de la familia.

La dirección de Daniele Luchetti

Daniele Luchetti (La voz de su amo, 1991) dirige esta película basada en la novela ‘Momentos de inadvertida felicidad’ de Francesco Piccolo, publicada por Anagrama. Con una narración muy viva, a la que ayuda la enérgica interpretación de Pif en el papel de Paolo, el afamado director italiano consigue transmitirnos la volatilidad de la vida y el valor del tiempo. Ese tiempo mal gastado y que nunca volverá.

Escena de la película La alegría de las pequeñas cosas
Escena de la película La alegría de las pequeñas cosas

¿Qué encontraremos en su historia?

Y es cuando sabes que tan sólo te quedan noventa minutos de vida, no hay espacio para las quejas, las peleas o la autocompasión. Sólo hay tiempo que vivir, exprimiendo cada segundo al máximo. No pensarás más que en abrazar, besar, disfrutar y tomarte esa última caña al solecito acompañado de la gente que más quieres. Lo que llevará al espectador a la inevitable reflexión de cómo nos amargamos la vida frecuentemente, preocupándonos por cosas superfluas. ¿Eso es lo que te gustaría llevarte al “otro lado”?

En ese punto se encuentra su personaje protagonista, Paolo. Un tipo divertido, pero siempre fuera de su casa. Un cuarentón atractivo que aprovecha el hecho de llevar a sus hijos al colegio para ligar con otras madres. La relación con sus hijos es bastante distante, y con su mujer hace tiempo que se encuentra al borde del divorcio. No aprecia nada de lo que tiene, sólo es feliz acudiendo al bar con sus amigotes. Pero la vida, y la muerte, le darán un severo toque de atención. Sólo le quedan noventa minutos para despedirse de los que más quiere… será el momento en el que con claridad vea como ha perdido el tiempo.

Lo mejor de la propuesta

Lo mejor de la película, y que tenemos que destacar en esta crítica de La alegría de las pequeñas cosas, llegará con el peculiar ascenso al Cielo de Paolo. Un paraíso lleno de funcionarios, y en el que nada más llegar tienes que pedir número y hacerte su reglamentaria cola. Cuando toca su turno intentará explicarle al funcionario en cuestión que es muy joven y que ha llevado una vida muy sana, en conclusión, que se tienen que haber equivocado. El funcionario mira a la pantalla de ordenador, donde supuestamente se nos van anotando en vida todas las cosas positivas y negativas que hacemos a diario y con lo que hacen una regla matemática que indica el momento de su muerte. En el caso de Paolo, en su media faltan por anotar los zumos con jengibre que se toma todas las mañanas, lo que equivalen a noventa minutos más de vida. Y así es como volverá nuestro protagonista a la tierra.

La comedia italiana de Daniele Luchetti
La comedia italiana de Daniele Luchetti

El protagonista de la historia, Paolo

Uno de los pilares de la propuesta es la interpretación fresca y descarada de Pierfrancesco Diliberto (más conocido como Pif), guionista y cómico de Palermo. Su personaje Paolo es un tipo bastante ruin, incapaz de comprender el dolor de su esposa cuando se va con otras mujeres, ni de pasar tiempo de calidad con sus hijos. El tono dicharachero de la interpretación de Pif conseguirá que como espectadores empaticemos con el personaje de Paolo.

Opinión final de La alegría de las pequeñas cosas

La alegría de las pequeñas cosas supone un relato tan vitalista como melancólico, que hará reflexionar al espectador sobre el valor del tiempo. Una comedia que consigue hacernos mirar a la muerte sin miedos, pero con la certeza de que el resto de mortales no dispondremos de 90 minutos de prórroga para hacer aquello que nos hace felices.

Trailer

DIRECCIÓN
7
GUIÓN
6
INTERPRETACIÓN
7.5
Reseña de lectores0 Votos
0
LO BUENO
La llegada de Paolo al Cielo.
La interpretación de Pif.
LO MALO
Que resulta demasiado amable.
7
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