Crítica de Cartas a Roxane. El nacimiento Cyrano de Bergerac

Fecha de estreno: 27 de marzo de 2020

Es complicado abordar sucesos históricos desde el cine y conseguir un resultado educativo y documentado a la par que entretenido. En el caso de Cartas a Roxane (‘Edmond’ en el original francés), la película se queda en lo segundo, aunque no lo consiga en todo momento. Aquí os dejamos con nuestra crítica de Cartas a Roxane.

Sinopsis de Cartas a Roxane

La narración nos sitúa en Paris, año 1897, pleno romanticismo, mejor época y lugar para ser un bohemio, como lo es Edmond Rostand (Thomas Soliviéres), escritor teatral desconocido y en horas bajas, que recibe el encargo de su vida en el peor momento posible.

Constant Coquelin (Olivier Gourmet), un actor reconocido y con muchas tablas, piensa en el joven Edmond para encargarle un estreno que deberá ser apoteósico. Circunstancias de la vida, su amor platónico Jeanne (Lucie Boujenah), a la que escribe cartas de amor haciéndose pasar por su amigo Léonidas (Tom Leeb) será la triste inspiración para su obra, el Cyrano de Bergerac.

Lucie Boujenah en Cartas a Roxane
Lucie Boujenah en Cartas a Roxane

Crítica de Cartas a Roxane

Destacar en esta crítica de Cartas a Roxane que se encuentra a medio camino entre el melodrama de Shakespeare in Love (John Madden, 1998) y la potente atracción visual de aquel París que hace Moulin Rouge! (Bazh Lurman, 2001), pero sin acercarse mucho a una ni otra. Sin duda, la primera mitad desarrolla una trama muy floja, en pro de una presentación que entra por los ojos principalmente. El componente dramático se hará esperar, y aumenta junto a los toques cómicos que, en poca cantidad, confluyen muy bien con el drama del protagonista.

Thomas Solivérès y Tom Leeb en la película
Thomas Solivérès y Tom Leeb en la película

Edmond Rostand y su Cyrano de Bergerac

Respecto a este, se basa en la historia de amor a primera vista que Edmond siente hacia Jeanne. Su desarrollo transcurre de forma paralela a la creación de la archiconocida obra de Cyrano de Bergerac. Tendremos al Cyrano postizo que tan bien interpreta el veterano Olivier Gourmet y a su padre artístico, que comparte vivencias con él, como si de su alter ego se tratara. En ese sentido, a nadie sorprenderá la subtrama del escritor y las cartas que envía a Jeanne/Roxane, excepto por su final, mucho más feliz en esta película que en el teatro original de 1897.

Para quien busque una aproximación real a lo que fue la vida de Edmond Rostand, Cartas a Roxane resultará una decepción. La película se toma tantas licencias como quiere para hacer de su vida y obra algo más interesante de lo que fue, y para establecer paralelismos con su mayor éxito.

Sin embargo, no defraudará a quien se interese por el proceso creativo en general, más allá de este caso particular. Las dificultades, las decepciones y las alegrías que conlleva el arte son finalmente la problemática de la historia que aquí se narra, algo mucho más atemporal que el Cyrano de Bergerac. Más allá de su particular historia de amor, las aspiraciones de Edmond culminan con el éxito de su obra, el nexo de unión entre los variopintos personajes que se nos presentan.

Una escena de la película Cartas a Roxane
Una escena de la película Cartas a Roxane

Las diversas lecturas que se pueden hacer de la película

A todas las subtramas y las lecturas que se pueden sacar de una película tan aparentemente simple, no hay que olvidar en ningún momento la procedencia de la misma, un factor que casi lleva intrínseca la dosis de chovinismo que no puede faltar en el buen cine francés.

El héroe de la película es considerado todo un héroe nacional que fue condecorado en el país galo con la Legión de Honor por la notoriedad de su obra. Detrás de la historia de superación personal está la exaltación nacional que representa en sí el Cyrano, seguramente la obra de teatro francesa más representada tanto dentro como fuera de sus fronteras. En la película también representa una vía de escape y una reafirmación de orgullo patrio en el difícil momento por el que pasaba Francia con sus campañas coloniales, que aparecen mencionadas de refilón. En la historia siempre hay paralelismos y en el cine también…

Esta es una de las muchas lecturas que se puede hacer de Cartas a Roxane, pero desde luego, para nada explícitas. Sus responsables tampoco han caído en las pretensiones de explorarlas. Algo que sería sin duda un punto a favor de no ser por lo insulsa que resulta en ocasiones la trama, sobre todo en su primera mitad.

Olivier Gourmet es Cyrano
Olivier Gourmet es Cyrano

Opinión final de Cartas a Roxane

A medida que avanza se le puede perdonar su comienzo, pero será difícil continuarla para los más impacientes. El humor es otra de las medias tintas que enturbian la sensación final, pero no es desde luego un impedimento para disfrutarla.

Trailer

DIRECCIÓN
7
GUIÓN
6
INTERPRETACIÓN
8
Reseña de lectores1 Vota
7.7
LO BUENO
La interpretación de Olivier Gourmet y las varias subtramas que se entrelazan, de las que se pueden sacar muchas lecturas.
LO MALO
Una primera mitad muy floja, así como el componente humorístico, aunque se combine bien con el drama.
7
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