José Coronado llega en pañales, con chupete y, eso sí, dándo órdenes a diestro y siniestro. Hoy entrevistamos a la voz de Bebé jefazo en España.

Bebé jefazo: Entrevista a José Coronado

José, en los últimos meses has avanzado mucho. Has pasado de ser el criado de Batman a ser el auténtico jefazo de la película…

He subido un escalafón. Tengo más mano en esta película que en la otra, no hay duda (risas). La verdad es que era un bomboncito poder ponerle la voz a un bebé, además una voz con su fuerza y su potencia. Además he podido disfrutar del trabajo previo que hizo Alec Baldwin, de hecho la película partió de su voz completamente. Y desde luego ha sido un gustazo trabajar sobre la construcción que ya había hecho él. Yo sólo he tenido que meterme en su estela, pero en mi idioma claro.

¿Qué le has podido aportar tu al personaje?

Cosillas. Yo comencé escuchando el trabajo de Baldwin pero luego dije que me lo quitaran que no quería ser una copia. Además el humor americano y el nuestro son muy distintos, cuando ellos hacen las inflexiones aquí son en otro lado. De todas formas yo desde el principio comprendí que Fox me quería a mí por mi forma de ser y mi voz, por lo que dije: voy a daros mi verdad pero contenido en un dibujito con pañales y con corbata.

Bebé Jefazo planeando su próximo ataque...

Bebé Jefazo planeando su próximo ataque…

Pero en un primer momento supongo que te sorprendería muchísimo la propuesta de Fox de ponerle voz a este bebé.

Me sorprendió y me ilusionó al mismo tiempo, pero yo ya estoy curado de espanto (risas). Luego además cuando ves al bebé comprendes que lo efectivo es que tenga esa vozarrón.

Comencé escuchando el trabajo de Baldwin pero luego dije que me lo quitaran, no quería ser una copia.

¿Tú serías buen jefazo?

Buff yo no, en absoluto. Yo no sé dar órdenes, soy de los que siempre intento convencer y dialogar pero me cuesta un mundo dar órdenes. Soy malo hasta para dárselas a mis propios hijos.

De esta película disfrutarán tanto niños como adultos porque tiene unos gags súper ingeniosos.

Esa es una de las grandes bazas de la película, que realmente es para toda la familia. Los niños no van a quitar los ojos de la pantalla por su ritmo trepidante y porque los dibujos están hechos de diez, pero luego también hay una narrativa muy gamberra que provocará risas en los adultos además de hacerles reflexionar sobre los valores de la familia y de los conflictos que se desatan cuando llega un nuevo renacuajo a sus vidas.

Qué eres más ¿de perritos o de bebés?

Pues mira, ahora mismo de ninguna de las dos cosas. He tenido a mis hijos que los adoro, y he tenido todos los perritos que he querido, lo que pasa es que ahora estoy en un punto dónde quiero preocuparme de mí y cuidarme. Estoy un poco egoistón.

No sé dar órdenes, soy de los que siempre intento convencer y dialogar pero me cuesta un mundo dar órdenes.

Aquí el hermano mayor tiene celillos de la llegada de el bebé. ¿Alguna vez has sentido celillos profesionales?

Sí claro, eso siempre. Cuando tú quieres un papel y no se lo dan a otro te da rabia, pero bueno es una competición sana. Yo creo que el que no siente nada es que no siente verdaderamente la profesión; los actores damos la vida por nuestros personajes y tenemos una capacidad de enamoramiento y de ilusionarnos que cuando vemos que se lo lleva otro pues nos dan… si, celillos, porque no.

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