Siguen llegando a nuestra cartelera las películas con nominaciones a los Oscar. En este caso la historia real de la patinadora Tonya Harding, la primera en conseguir un salto triple Axel en Estados Unidos.

“Yo, Tonya”

Yo, Tonya” cumple todas las convenciones que se le suelen exigir a una película para ser nominada a alguna categoría en la temporada de premios; estar basada en hechos reales, versar sobre un personaje popular y donde la actriz o el actor protagonista afeen su aspecto para meterse en el personaje. De esta manera, la película cuenta con sendas nominaciones para Margot Robbie (Tonya) y Allison Janney (LaVona).

¿De qué va la película?

La historia que se nos presenta es el explotado relato de ascenso y caída de un ídolo contando sus miserias vitales. Un planteamiento donde Martin Scorsese es un maestro y que ha narrado en varias ocasiones, siendo imitado por el sobrevalorado David O. Russell y que vuelve a estar en el punto de mira en este trabajo de Craig Gillespie, aunque algo más contenido. Sin embargo, los cimientos son los mismos, pero sin mostrar el talento del maestro; consiguiendo crear un film correcto, con buenas interpretaciones, que sería más estimable si no fuese porque todo lo que nos ofrece ya lo hemos visto antes.

Margot Robbie interpretando a Tonya Hardyng.

Gillespie se vale de un montaje con entrevistas de los personajes que nos van llevando por distintos aspectos clave de la vida de Tonya, todo regado con una selección de temas musicales conocidos de la época en la que se desarrolla el relato, que hacen la experiencia más digerible. Por lo demás, el director pone especial cuidado en los momentos donde la protagonista se encuentra patinando en la pista, ubicando la cámara muy cerca y consiguiendo algunos minutos resultones. La narrativa utilizada por el realizador y su montaje dotan a la cinta de gran ritmo, contando una historia muy famosa en Estados Unidos, pero que quizá en otras partes del mundo se desconoce. Mas allá de la anécdota final, lo interesante que se nos muestra es el mundo del abuso, tanto desde la pareja como desde, en este caso, la maternidad. Y, aunque estos temas están tratados con gran crudeza, el tono general se acerca más a la comedia, provocando la risa en el espectador ante situaciones que son de todo menos divertidas.

Imagen de la película “Yo, Tonya”, dirigida por Craig Gillespie

La gran baza del conjunto son las interpretaciones de todo el reparto. Tanto Margott Robbie y Allison Janney hacen probablemente su mejor trabajo y esta última tiene serias papeletas para llevarse el Oscar en la gala que se celebrará dentro de unos días. Sebastian Stan (LaVona) aguanta muy bien el tipo en las escenas que comparte con Robbie y el resto, aunque con menos protagonismo, no desentonan.

Yo, Tonya quizá se olvide en unos años, no es redonda y se parece demasiado a otras películas exitosas de la historia del cine, pero solo por la manera de abordar el maltrato y el trabajo interpretativo de su reparto, merece la pena acercarse a esta historia que los más jóvenes no conocen y, de paso, ahondar en ciertos aspectos oscuros que esconde el deporte de alta competición.

Margot Robbie es “Yo, Tonya”: patinaje a buen ritmo | Crítica de la película
DIRECCIÓN6
GUIÓN7
INTERPRETACIÓN9
LO BUENO
  • El trabajo actoral
  • Su autoconsciencia como película
LO MALO
  • El tipo de historia y la manera de contarla suena a ya visto.
7.3Nota Final
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