Brasil es un país de profundas contradicciones en el que la opulencia se cruza con favelas, las megaconstrucciones con los recortes sociales, y en el que ricos y pobres (para ser justos, como en muchos otros países) pueden convivir pero nunca mezclarse. Una segunda madre, película escrita y dirigida por Anna Muylaert, ahonda en estas diferencias a través de lo que ocurre en un hogar de clase alta de São Paulo cuando una tormenta en forma de adolescente llega para cuestionarlo todo.

Una segunda madre: Sinopsis

Una segunda madre

Una segunda madre

Val (Regina Casé) se ha pasado más de 13 años trabajando como interna para una familia adinerada de São Paulo cuidando del hogar y criando al hijo de sus jefes, al que aprecia como si fuera suyo. Paradójicamente, Val mantiene un contacto muy limitado con su familia hasta que un día su hija, Jéssica (Camila Márdila), le llama por sorpresa para informarle de que va a realizar la selectividad y de que necesitará que la acoja en la ciudad por unos días. Emocionada por el reencuentro, Val le hace un sitio en su habitación y en su vida, pero Jéssica, empeñada en forzar los límites, ve los logros y la vida de su madre de una manera diferente.

Una segunda madre: Crítica

Aunque emplazada en la actualidad, el argumento de Una segunda madre podría tener lugar en cualquier momento desde hace décadas, y es que el film de Anna Muylaert es un reflejo y una llamada de atención sobre el desigual funcionamiento de la injusta asumpción de roles que se ha perpetuado en el Brasil actual. Funcionando como eje central una confusión sobre el papel de madre y las relaciones que se establecen entre los habitantes de un hogar, concretamente entre los señores y la empleada del servicio doméstico, el guión de Muylaert sorprende por revelarse como una maquinaria perfectamente engrasada que convierte el argumento en algo sencillo pero tremendamente cercano y poderoso, capaz de generar espacio para reflexionar sobre los choques generacionales, los problemas materno-filiales y, por encima de todo, sobre la diferencia de clases.

Imagen de la película "Una segunda madre" (2015)

Imagen de la película “Una segunda madre” (2015)

Articulada la película en torno a una serie de situaciones paralelas que igualan de alguna forma las vidas de los protagonistas, Muylaert presenta a unos personajes a los que observa y acompaña (pero nunca juzga), para luego colocarlos al borde de la quiebra del equilibrio en el que viven. Partiendo el guión de esa desigualdad, casi desprecio, que Val asume sin cuestionarse (quizás porque no quiere o porque no sabe que debe), Muylaert utiliza la figura de la hija para enfrentar a todos los que la rodean al Brasil de las nuevas generaciones, el que no tiene ni quiere dar nada por sentado. Así, frente a lo que se espera de ella como hija de criada, el personaje interpretado por Camila Márdila funciona como catalizador y vértice de las relaciones que se complican a su alrededor (Val, Bárbara y Jéssica; Dr. Carlos, Fabinho y Jéssica; Fabinho, Val y Jéssica; o la de Bárbara, Dr Carlos y Jéssica) y, más que una presencia sumisa e inadvertida, su estancia en el hogar resulta un constante dedo acusatorio que desconcierta con descaro a víctimas y verdugos del sistema imperante.

Imagen de la película "Una segunda madre" (2015)

Imagen de la película “Una segunda madre” (2015)

No obstante, aunque sea el personaje de Jéssica quien realiza el punto de inflexión, es Val, con la natural y poderosa interpretación de Regina Casé, la responsable de cambiar las tornas y de desarmar al espectador. Val funciona como el armazón no solo de la película, sino de una casa y un país que depende de su presencia mucho más de lo que ninguno percibe: una prueba de que Brasil no puede evolucionar si no hay voluntad ni conciencia para que eso suceda.

Imagen de la película "Una segunda madre" (2015)

Imagen de la película “Una segunda madre” (2015)

Con este argumento bien armado, Una segunda madre destaca al hacer partícipe al espectador de la evolución y los enfrentamientos que tienen lugar en el hogar con un ritmo pausado y progresivo en el que cada pequeña victoria y desplante tiene lugar en el momento que corresponde, y en el que la puesta en escena corresponde a una simbiosis con la trama totalmente calculada. De esta forma, la película se articula en torno a una cuidada escala de planos y numerosas tomas en secuencia que permiten el desarrollo simultáneo de acciones y en que el trabajo interpretativo, sin cortes, permite exponer ante la cámara realidades y detalles que, si bien pasan desapercibidos para los personajes, hablan a gritos para el espectador atento.

Tomando la forma de fábula cotidiana la obra de Anna Muylaert, que llega a España avalada por sus galardones en Sundance y Berlín, resulta una obra tremendamente cercana y notable, destinada a conmover al espectador desde la familiaridad y humanidad de aquello que llamamos vida diaria.

Una segunda madre: Trailer

Crítica de la película "Una segunda madre" de Anna Muylaert
DIRECCIÓN8.5
GUION8.5
INTERPRETACIÓN8.5
FOTOGRAFÍA9
MONTAJE9
LO BUENO
  • Regina Casé, expléndida.
  • La sutil utilización de los tópicos sin resultar clichés.
LO MALO
  • Su duración, el desarrollo puede resultar excesivo para el resultado.
  • Que puede pasar desapercibida en la cartelera estival.
8.7Nota Final
Puntuación de los lectores: (5 Votes)
6.4

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