Nos llega a España “Silvio (y los otros)” que en Italia fue presentada en dos partes y aquí aunada en una sola, con media hora menos de metraje. Sorrentino baja un escalón en su buen hacer.

Crítica de Silvio (y los otros)

Silvio (y los otros) parecía una apuesta perfecta para un director como Paolo Sorrentino. El italiano es especialista en ahondar en la personalidad de los personajes y mostrar lo más oscuro de cada uno de ellos desde una perspectiva lúdica que hace que pase desapercibido pero que no se olvide. El problema es que con un personaje real como el de Silvio Berlusconi, los límites son tan difusos que es fácil perderse en un discurso que parece no saber a dónde va.

Toni Servillo en la película "Silvio (y los otros)"

Toni Servillo en la película “Silvio (y los otros)”

Paolo Sorrentino se ha ganado el favor de la crítica desde hace años con productos tan sobresalientes como La gran belleza y La juventud, además de la fantástica serie de HBO “Young Pope”. Su estilo es claramente identificable con una estética kitsch, que se apoya en la música más hortera para generar imágenes a veces hipnóticas que recuerdan al videoclip, con un poderío visual que justifican cada uno de sus visionados. Sin embargo, su nueva película, o su nuevo díptico, como ha sido vista en Italia, parece una mala imitación de sí mismo donde todo se hace eterno, reiterativo y falto de interés; quizás porque siendo Berlusconi el protagonista, poco puede sorprender al espectador. La cinta es un compendio de música, fiestas, lujo, mujeres y desenfreno que agotan y colman la paciencia de un público que puede que fuese a la sala pretendiendo encontrar una simple comedia o incluso un relato más descarnado de uno de los presidentes de Italia más infames de todos los tiempos. Tampoco busca generar polémica ni resultar revulsiva como sí lo conseguía con ese Papa interpretado con Jude Law. Los valores cinematográficos tampoco recuerdan a sus dos obras anteriores, estando más cerca la estética de una serie de televisión o de una comedia impersonal.

Kasia Smutniak y Riccardo Scamarcio en la película

Kasia Smutniak y Riccardo Scamarcio en la película

Las interpretaciones están correctas y Toni Servillo intenta adecuarse todo lo que puede a Silvio Berlusconi, pero a ratos parece una parodia o una imitación digna de un programa de humor de viernes por la noche, reforzado por un maquillaje que a lo mejor no era tan necesario en pos de buscar un parecido físico que resta puntos en el resultado final.

Quizás viendo como se planteaban sus dos partes originales, el resultado final cambie, ya que en el caso del visionado que tenemos en nuestro país, se sienten demasiado los cortes en montaje, con una estructura fallida que resta ritmo y evidencia todos los problemas de la cinta, que no son pocos.

Opinión final de Silvio (y los otros)

Silvio (y los otros) es un paso atrás en la carrera de un director tremendamente interesante como Paolo Sorrentino. Quizás el italiano debería volver a sus historias personales y reflexionar si esta sobreexplotando un estilo que le hizo identificable, pero es posible que se esté agotando.

Crítica Silvio (y los otros): los excesos - Opinión de la película
DIRECCIÓN5
GUIÓN5
INERPRETACIÓN4
LO BUENO
  • Algunos momentos visuales, aunque al final sean reiterativos.
LO MALO
  • Se esperaba mucho más de un director como Sorrentino.
4.7Nota Final

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