Spielberg regresa al cine más amable de la mano del cuento infantil escrito por Roald Dahl. Fantasía, efectos especiales y ternura a partes iguales para pasar el verano.

Crítica ‘Mi amigo el gigante’

Desde el absoluto desconocimiento del cuento original de Dahl, Mi amigo el gigante se siente como dos películas distintas bajo la misma batuta. Spielberg vuelve a las andadas de la mano de infantes con problemas, que ven su salida del mundo real en la fantasía que les rodea, ya sean amistosos extraterrestres o gigantes bonachones.

El guion de Melissa Mathison, que repite con el director tras “E.T. El extraterrestre”, se diferencia notablemente entre su primera mitad y el tramo final. Algo que también queda patente en la realización de Spielberg, que cambia de tono según la secuencia en la que se encuentre, llegando a un clímax que no se siente como tal. El film va en una dirección concreta desde el inicio, con la presentación de la joven y el gigante, (portentosa secuencia la de la llegada a la tierra de los gigantes, e ingeniosa la manera de esconderse que tiene el ser) para cambiar opuestamente en su segunda mitad; con la llegada de los protagonistas al Palacio de Buckingham, en una larga secuencia que probablemente sea de las más infantiles y cómicas en la filmografía del Rey Midas de Hollywood. Aún con las irregularidades del libreto, la película avanza y entretiene a partes iguales, sin dejar de lado los momentos de ternura marca de la casa.

Una escena de la película llena de gigantes

Una escena de la película llena de gigantes

Spielberg sigue en plena forma, moviendo la cámara como solo sabe él, y haciendo gala de ese clasicismo del que presume en sus últimas obras. “Mi amigo el gigante” es una película infantil sin concesiones, pero a la manera de aquellas producciones de acción real que nos proporcionaba Disney hace décadas con “Mary Poppins” a la cabeza. Esta manera de afrontar el film puede descolocar a más de un espectador, sobre todo a los más jóvenes, alejados de una manera de hacer cine que desgraciadamente ya no se ve en las salas.

Imagen de una escena de la película 'Mi amigo el Gigante'

Imagen de una escena de la película ‘Mi amigo el Gigante’

Ruby Barnhill supone un grato descubrimiento con una segura y tierna interpretación bajo el amparo de Spielberg, especialista en dirigir a niños en muchas de sus películas. Mark Rylance, por su parte, se vuelve a lucir en su segunda colaboración con el director norteamericano, tras su impresionante interpretación el “El puente de los espías“. El veterano intérprete dota al gigante de un carisma basado en su dificultad para hablar, con un extraño lenguaje y una pose afable que empatiza y genera una química especial con Barnhill, a pesar de ser un personaje digital.

Ruby Barnhill

Ruby Barnhill

Técnicamente el film brilla en su fotografía, digital en muchos momentos, y eleva la fantasía de la historia de manera visual, especialmente en la secuencia del árbol de los sueños. John Williams vuelve a maravillar con una partitura que no deja ningún tema en el recuerdo pero que merece ser escuchada al margen de la imagen. Las creaciones CGI, y en especial el diseño del gigante, lucen de manera abrumadora, con un detalle extremo en la piel y los ropajes, pero que en los planos que coincide con personajes reales sigue produciendo el conocido “efecto del valle inquietante”, que seguramente nunca pueda ser superado.

Ruby Barnhil y Mark Rylance en una escena de 'Mi amigo el Gigante'

Ruby Barnhil y Mark Rylance en una escena de ‘Mi amigo el Gigante’

Mi amigo el gigante no es una película brillante en la filmografía de Spielberg, y su pelea en la taquilla contra Dory huele a fracaso, pero no hay que menospreciar la calidad de una propuesta que retrotrae a la infancia a muchos que peinan canas y que quizá la disfruten más que sus hijos.

Trailer ‘Mi amigo el gigante’

Crítica 'Mi amigo el gigante': para niños de antaño
DIRECCIÓN7.5
GUIÓN6
INTERPRETACIÓN7
EFECTOS ESPECIALES8.5
LO BUENO
  • La técnica al servicio de la fantasía.
  • Algunas secuencias son para enmarcar.
LO MALO
  • Demasiado clásica, lo que juega en contra de las nuevas generaciones.
  • El guion es irregular y muestra dos películas muy distintas.
7Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
2.0

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