Convencional, aséptico y ligeramente aburrido thriller político de acción. El transgresor y contundente José Padilha (Tropa de Élite; Tropa de Élite 2; Narcos) parece más preocupado por no labrarse enemigos o no pisar demasiados charcos a nivel artístico. Una pena. La fortuna favorece a los audaces.

Sinopsis de la película “7 días en Entebbe”

A mediados de los setenta, un avión comercial de Air France con varias decenas de Israelíes en su interior, fue secuestrado por el Frente de Liberación de Palestina y dos revolucionarios Alemanes (Rosamund Pike y Daniel Brülh). Los secuestradores exigían la liberación de medio centenar de Palestinos encarcelados. El avión fue trasladado a una terminal abandonada de la capital de Uganda: Entebbe. El secuestro duró siete días y concluyó con la liberación de los rehenes en una operación llevada a cabo por parte de las fuerzas especiales Israelíes.

Opinión de la película “7 días en Entebbe”

No todos los directores cuentan con una material de partida tan poliédrico y repleto de matices para construir una película icónica en su género como era el caso de Padilha con esta cinta. Por un lado, la historia en sí resulta muy atractiva, con elementos secundarios de sumo interés como fue la participación directa del sociópata y presidente de Uganda, Idi Amin Dada (Nonso Anozie) o la arriesgada y violenta operación de rescate pergeñada por las fuerzas Israelíes.

Por otro lado está la constante tensión política entre el ministro de defensa Israelí, Shimón Peres (Eddie Marsan) y el primer ministro Rabin (Lior Ashkenazi) con reminiscencias a un duelo entre pistoleros o de un baile de máscaras Veneciano.

Imagen de la película 7 días en Entebbe

Y por último, el debate utópico sobre la construcción de un nuevo mundo (¿mejor?) entre los revolucionarios/terroristas Alemanes. Que puede servir tanto para posicionarse a su lado y apostar por una visión quijotesca mojándose de lleno (Novecento de Bertolucci). O para repartir estopa desde un punto de vista más descreído e intelectual y retratarlos como niños pijos con ínfulas y totalmente idiotizados.

Pero el autor no acaba por apostar de manera manifiesta por ninguna de las opciones anteriormente citadas, y aún así el mayor problema del film es que adolece de un exceso de narración: Contar más para acabar contando menos.

Incongruencias narrativas tales como mostrarnos a los revolucionarios Alemanes completamente chiflados y secuencias después cándidos hasta el paroxismo; mostrarnos a Shimón Peres y Rabin en una batalla política campal por no claudicar frente a los secuestrados ni ante la opinión pública pero a su vez con dejes de camaradería y patriotismo pueril entre ellos; mostrarnos la ambigüedad moral y psicópata tanto del presidente de Uganda como de los integrantes del Frente de liberación Palestino, pero no introducirse de lleno en la violencia que ejercieron: Los rehenes parece que están de acampada en un país exótico.

Daniel Brühl y Rosamund Pike en una foto de” 7 días en Entebbe”

Esta historia merecía una puesta en escena más valiente por parte del hasta ahora valiente Padilha. Durante toda la cinta, por increíble que parezca, rehuye el enfrentamiento subyacente, como si pensase que pudiera arreglar el trillado conflicto Palestino-Israelí. O tuviera miedo de echar más leña al fuego.

A pesar del tono fallido de la cinta hay secuencias de gran cine; como el primer plano de Rosamund Pike hablando por teléfono, o el paralelismo con el que el director pretende dotar a la cinta entre la secuencia de inicio (obra de danza artística) y la secuencia de rescate final; la fotografía de Lula Carvalho redunda en los tonos rojos y cobrizos con la que envolver de pesadez y tensión al espectador; la ambientación y el diseño de producción están a la altura, mostrando el clima malsano y sudoroso de los despachos Israelíes.

Finalmente, uno sale de la sala con la certeza, de que el mayor riesgo para una obra artística es precisamente, no tratar de asumir alguno.

Crítica de la película "7 días en Entebbe" de José Padilha
DIRECCIÓN4
GUIÓN6
INTERPRETACIÓN7
LO BUENO
  • La secuencia de la llamada telefónica de Rosamund Pike. La ambientación.
LO MALO
  • El tono fallido y la falta de audacia por parte de Padilha
5.7Nota Final
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