‘París puede esperar’, comedia romántica que explora las exquisiteces de la cocina francesa bajo el marco de un viaje en carretera de una mujer que reclama a su marido y un francés empeñado en conquistarla.

Crítica de la película ‘París puede esperar’

París puede esperar es un título que, a tenor de su argumento y con la siempre encantadora Diane Lane como cabeza de cartel, se puede atisbar que esconde una comedia romántica de manual, de esas sin pretensiones, agradable de ver y entretenida. Cine para disfrutar y desconectar. Tristemente el resultado dista de ser siquiera digno. La ópera prima en la ficción de Eleanor Coppola parece un anuncio de una conocida guía de carretera, donde se hace mención a los más interesantes restaurantes.

Arnaud Viard y Diane Lane en una escena de la película

Arnaud Viard y Diane Lane en una escena de la película

 

El guion de la propia directora parece la excusa perfecta para pegarse unas vacaciones por Francia con todos los gastos pagados y visitar lugares idílicos con la justificación de estar rodando una película. La trama en este caso es lo de menos. Un primer acto meramente explicativo para colocar a la protagonista y su acompañante en la carretera, y a partir de ahí una sucesión de escenas en restaurantes donde la comida corre por doquier y los diálogos son los de menos, pues solo elogian los manjares que están degustando. Y así hasta completar el escaso metraje del film, sin olvidar los hoteles y algún que otro paisaje que llevarse para el recuerdo. La monotonía de las situaciones desesperan a un espectador que ha ido a la sala a que le cuenten una historia, no un compendio de los mejores platos y vinos que se pueden consumir en el país galo.

Diane Lane es la protagonista de la cinta

Diane Lane es la protagonista de la cinta

La directora se defiende con una dirección meramente académica que no aporta nada y que seguramente haya sido flanqueada por el equipo técnico de la cinta con la directora de fotografía a la cabeza. Nada original se puede encontrar en la narración, pues poco se puede innovar cuando la mayoría de las situaciones se limitan a conversaciones de dos personas sentadas a la mesa o tras el salpicadero de un coche.

Alec Baldwin hace una corta aparición en la cinta

Alec Baldwin hace una corta aparición en la cinta

El reparto cumple con profesionalidad y tendrán que asumir los kilos de más que seguro han ganado tras tanta comilona. Diane Lane lleva el peso de toda la película con la dignidad habitual, secundada por Arnaud Viard, que interpreta a un vividor amante de las buenas costumbres gastronómicas y vinícolas que por momento parece más italiano que francés. La presencia de Alec Baldwin es testimonial, llegando a rozar la categoría de cameo.

Diane Lane mantiene el tipo en la cinta

Diane Lane mantiene el tipo en la cinta

París puede esperar es una película totalmente prescindible, que parece creada a expensas del capricho de Eleanor Coppola por llevar a la pantalla un guion que debería haber permanecido encerrado un cajón. Sin trama ni desarrollo de personajes, el espectador tan solo puede esperar disfrutar de la estampa de un viaje por Francia y apuntarse los platos y vinos que recomienda Viard para preparar su próximo viaje de placer en este verano que ahora comienza.

Crítica 'París puede esperar': Envoltorio vacío
DIRECCIÓN5
GUION2
INTERPRETACIÓN5
LO BUENO
  • Sirve como guía de viajes involuntaria.
  • Algún que otro paisaje resultón.
LO MALO
  • No hay guion.
  • Que no se puedan probar los manjares que consumen los protagonistas.
4Nota Final
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