El director y guionista Víctor Matellano logrará matar de aburrimiento al espectador que se atreva a escuchar los tediosos diálogos de este repujado y rebuscado western llamado “Parada en el infierno” (Stop over in hell).

Crítica de la película “Parada en el infierno” (Stop over in hell)

Víctor Matellano presentó su tercera película en la pasada décimo cuarta edición de la muestra de cine SyFy. Después de sus películas Wax (2014) y Vampyres (2015), los fanáticos del género de terror y fantástico tuvieron la oportunidad de visionar su obra junto al equipo de la película y el reparto. Lo que solía ser un ambiente festivo con las licencias propias de este festival, aplaudir cuando sale la Luna, tratar de hacerse el gracioso con comentarios ingeniosos y demás particularidades (ocupar una fila entera de asientos con abrigos sin que los amigos tomen posesión de los mismos), fue en realidad un trabajo grupal en contención de suspiros, resoplos y juramentos. En principio, este esfuerzo se hizo por respeto (a los actores, al equipo técnico) y luego, según se acercaba el soporífero final, puede que ni eso.

Maarten Dannenberg “Parada en el infierno” (Stop over in hell)

Maarten Dannenberg “Parada en el infierno” (Stop over in hell)

La infinita parada en el infierno…

Tras la presentación de unos deleznables forajidos, Stop Over in Hell pretende llevarnos al salvaje oeste, o más bien a una recóndita ruta a través de este donde los carruajes y caravanas tienen habilidad a una parada en la que avituallarse y guarecerse de las posibles inclemencias del tiempo. Regentada por un veterano empleado de la línea y ayudado por el típico pazguato que pretenderá ser héroe cuando la ocasión lo requiera, la parada recibirá la visita de una caravana de viajeros llena de personajes con distintas motivaciones. Claro está, pronto aparecerán los forajidos con la intención de dar un golpe a la que dicen es la compañía de caravanas más segura de la historia. La sucesión de acontecimientos a partir de aquí son tan predecibles como inesperados.

Tania Watson en el rodaje de la película

Tania Watson en el rodaje de la película

Dirigiendo Stop Over in Hell…

Las decisiones técnicas y estéticas son las apropiadas. Por ese lado todo está hecho con el mejor gusto posible haciendo que una producción evidentemente discreta consiga lucir más que bien con un presupuesto más que ajustado. La postproducción visual no da para mucho pero gracias al previo trabajo en la fotografía y en todo lo que ella se encuadra, la cinta luce bien en la gran pantalla. Un logro nada despreciable.

Ahora bien, casi todas las decisiones de dirección fuera de lo ya comentado conducen a la película hacia un lugar muy oscuro y tibio: El aburrimiento. No funciona el ritmo del montaje, no se entiende que los actores estén doblados, y por supuesto, el guión, y el respeto por parte de la dirección, no debería haberse permitido.

Maarten Dannenberg y Tania Watson en una escena

Maarten Dannenberg y Tania Watson en una escena

El guión de Víctor Matellano

Dicho guión está cargado de obviedades y de redundancias. Abundan las explicaciones innecesarias sobre -o de parte de- algunos personajes, mientras que otros, los pobres, apenas tienen sentido -ahí encontraremos al pobre “Buba” todo el día riendo cual tonto, no cuál como temible tarado debía haber ser el caso, interpretado con una energía inagotable (¡bendito actor!)-.

Luego -y durante- nos encontraremos con fallos tan absurdos que, por descargar sobre lo más posible, no tienen ni pies ni cabeza. Escenas horriblemente truculentas -la película está cargada de una absurda violencia gore- finalizan con la nula reacción de los personajes. Lo mismo da que unas tiernas muchachitas presencien la mayor de las atrocidades; inmutables, cuál vacas que miran pasar el tren, retoman su lugar en la farsa. De poco sirve tratar de contar algo grandioso si luego las elecciones llevan a tirar por tierra las escenas que dan vida a los personajes.

Pablo Scola es el peligroso "El coronel"

Pablo Scola es el peligroso “El coronel”

Pero si hay algo por lo que está película podría ser recordada (a parte de la incombustible risa de “Buba”), es por el braseo máximo del personaje de “El coronel”; un despiadado asesino sin escrúpulos al que le encanta aleccionar injustificadamente y sin medida a sus futuras víctimas a base de relatar batallistas. Los pobres personajes escucharán, escucharán y escucharán, hasta desear su propia muerte; un tormento que parecerá no llegar nunca.

Conclusión de la película “Parada en el infierno” (Stop over in hell)

Los efectos especiales -los tiros, la sangre-, que no las poco arriesgadas escenas de lucha escénica, son lo mejor que veremos y escucharemos en este metraje de duración infinita. Recomendado para aquellas personas que no tengan problemas en sentir cómo el tiempo se congela.

Crítica “Parada en el infierno” (Stop over in hell)
DIRECCIÓN1
GUIÓN1
INTERPRETACIÓN4.1
EFECTOS7
LO BUENO
  • La intención de hacer cine cueste lo que cueste.
3.3Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
7.4

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