Crítica de Cuentos al caer la noche (Netflix): Película de terror familiar

Una historia de brujas y “oscuricuentos”

Nos lanzamos a analizar la última propuesta de David Yavoresky en una nueva vertiente que se inclina más por la fantasía y el terror infantil empapado de misterio. Una crítica que pretende diseccionar lo que parece ser un soplo de aire fresco a un género que parecía extinto hoy en día; ¿estamos ante una nueva oleada de cine de terror para el público joven-adulto? No te pierdas nuestra crítica de la película Cuentos al caer la noche de Netflix, uno de los estrenos que llegan de cara a Halloween 2021.

Sinopsis

Alex (Winslow Fegley) es un niño de gran inventiva y creatividad que vive sumergido en sus cuentos de miedo o “oscuricuentos”, como él los llama. Destrozado por el rechazo de sus compañeros de clase debido a su obsesión por el terror, decide quemar todas sus historias en la caldera que se encuentra en el sótano de su edificio. De repente, es secuestrado por una bruja llamada Natacha y su única forma de seguir con vida será leer un cuento de miedo cada noche. Alex sabe que esto no puede durar para siempre y deberá encontrar una manera de escapar de la malvada bruja.

Krysten Ritter
Krysten Ritter

Crítica de la película Cuentos al caer la noche de Netflix

David Yavoresky decide hacer una incursión en un género que parecía casi extinto en la última década. El director que se dio a conocer por sus cortometrajes ‘A Funny Thing Happened at Quick Mart’ (2004) y ‘Ghild’ (2011), así como cintas que llevan por nombre ‘The Hive’ (2014) o ‘Brightburn: Hijo de la oscuridad’ (2019), realiza un viraje de 180 grados en su carrera cinematográfica. Abrigado bajo el respaldo del productor Sam Raimi, la película Cuentos al caer la noche es una cinta extravagante y por momentos resultona, una producción original de Netflix basada en la novela de J. A. White.

Si nos paramos un instante y centramos nuestra atención en los trabajos de los mencionados anteriormente, David Yavoresky y Sam Raimi nos daremos cuenta que el largometraje no apuntará a un público infantil en su completa definición, sino que nos otorgará pinceladas de un cine más adulto y con múltiples referencias.

¿Propuesta fallida?

La propuesta con su terror de casa, escenarios familiares, una estética extravagante, cargada de flúor y colorido en algunas escenas, y su intento por renovar un género perdido que atraiga a pequeños y no tan pequeños, es interesante y embaucadora pero no establece una dirección redonda o bien construida.

Con un primer acto lento y soporífero, la película Cuentos al caer la noche de Netflix tarda en conseguir que el espectador/a entre en calor y abrace la historia, se nos presenta de golpe con un inicio que resulta un tanto frenético y de pocas tablas. Pero tiene un toque mágico, los personajes, los rincones de la casa, los “oscuricuentos” ilustrados, se nos queda en el paladar un sabor agridulce y la percepción de una historia que se merecía más o que podía dar más.

Quizás esta apreciación forma parte de un estado de enajenación personal, pero lo cierto es que a ratos, me recuerda a una estética parecida a lo visto en ‘El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares’, haciendo hincapié por supuesto en ser esta una historia más oscura y que el toque de Tim Burton es único, y su recorrido poco o nada comparable en general con D. Yavoresky.

Winslow Fegley y Lidya Jewett
Winslow Fegley y Lidya Jewett

Las interpretaciones

Una sensación recurrente desde que terminas el visionado de la película Cuentos al caer la noche de Netflix es que es una buena idea pero poco explotada o exprimida, si lo encontráis mejor dicho.

El personaje principal Alex (Winslow Fegley) está bien atinado y construido, y emana la sensación de que muchos niños/as pueden sentir una constante complicidad, además de recalcar una muy buena interpretación; Yasmin (Lidya Jewett) no se queda atrás y junto con Alex consiguen establecer un bonito dúo que desprende muy buena química (los actores tienen una diferencia de dos años). Pero aquí partimos del principal problema, el personaje de la malvada bruja (Krysten Ritter) no tiene espacio necesario para ser exprimido y aprovechado en su totalidad, poco peso en una trama que se vería enriquecida si su rol fuera algo más que ser una mera espectadora de los cuentos de Alex y enfados neuróticos por doquier como una desquiciada.

La sensación de que no se ha exprimido todo el jugo

Realizando un diagnóstico más a fondo, hay otros dos puntos claves en los que también encontramos poco exprimida la película. Por un lado, limitar la experiencia a tres personajes y simplemente ampliar el abanico de sensaciones con dos secundarios como Lemore (el gato) y los trituradores (personajes que a mi parecer están acertados pues elevan el ritmo de la película y consiguen entretener a nivel visual y como elemento de tensión). Y por otro lado, se aprovecha poco ‘la casa’ como un elemento a nivel narrativo y, sobre todo, visual. Algo que daría mucho juego y calidad a una trama que se torna lenta y plana con tanto cuento al final de cada jornada. Más habitaciones o salas como la biblioteca o el laboratorio aportan mayor dinamismo y una experiencia sin duda más completa, que simplemente repunta un poco con la casa de Hansel y Gretel (entendiendo esta parte como elemento perteneciente a la casa en el tercer acto).

Además añadir que el abanico de efectos (algunos conseguidos) no consigue alzar una cinta que se queda corta o insuficiente en su propósito final.

Una joya extravagante por pulir

Con todo lo mencionado con anterioridad, su tramo final llega con retraso. La película Cuentos al caer la noche de Netflix está pidiendo a gritos una mano auxiliadora para repuntar la obra en un intento final por agradar y convencer. El desenlace no desagrada, observamos algún detalle previsible (relación cuentos y casa) al que acompaña un final abierto con la oportunidad de avivar la llama porque la idea bien lo merece con sus brotes verdes. O quizás sirva de puente para establecer una oleada de nuevas obras de similar tono y compromiso con un nuevo público más amplio y extenso.

Opinión final de la película Cuentos al caer la noche de Netflix

La película Cuentos al caer la noche de Netflix resulta una apuesta interesante, resultona y simpática (por momentos) con su pros y sus contras, que debe servir de guía para futuras ideas que abracen el género sin vergüenzas ni reparos en crear y conquistar al público.

Estreno y Ficha técnica

Título original: Nightbooks
Género: Terror, Fantástico, Infantil, Aventuras
Sitio Oficial: Cuentos al caer la noche de Netflix
País: Estados Unidos
Idioma: Inglés
Fecha de estreno en España: 15 de septiembre de 2021 en Netflix
Productora: Ghost House Pictures, MXN, Netflix, Catchlight Studios
Distribuidora: Netflix
Duración: 100 min.
Año: 2021
Calificación por edades: No recomendada para menores de 7 años

Ficha Artística

Dirección: David Yarovesky
Guion: Mikki Daughtry, Tobias Iaconis. Libro: J.A. White
Música: Michael Abels
Fotografía: Robert McLachlan
Reparto: Winslow Fegley, Lidya Jewett, Krysten Ritter, Jess Brown, Khiyla Aynne, Taylor Belle Puterman, Jill Frappier, Mathieu Bourassa, Stephen R. Hart, Riley O’Donnell, Luxton Handspiker, Liam Couvion, Evan O’Donnell

Cartel

Cartel de la película Cuentos al caer la noche (Netflix)
Cartel de la película Cuentos al caer la noche (Netflix)

Trailer

RESEÑA FINAL
La película Cuentos al caer la noche no consigue un equilibrado mix de sensaciones entre los géneros que aborda. Aun así inspira y agrada por momentos en su proposición a los amantes de un cine que parecía extinto.
DIRECCIÓN
5
GUION
5
INTERPRETACIÓN
6
LO BUENO
Los dos jóvenes actores están muy bien, en un dúo que desprende gran química.
Una apuesta cargado de atrevimiento y valentía por este género.
Algunos efectos están bastante conseguidos, así como ciertos rincones de la casa que ganan en lo visual y narrativo.
LO MALO
Krysten Ritter desaprovechada.
La casa desaprovechada, sin ampliar escenarios y ni jugar con otros personajes.
La primera parte de la película es bastante lenta y junto con otros detalles se carga la experiencia.
5.3
Nota