Woody Allen regresa a la cartelera pero en esta ocasión no dirige la función sino que la batuta la lleva su amigo John Turturro, quien le dirige en la película ‘Aprendiz de gigoló’. Un acercamiento por parte de Turturro al mundo de la prostitución masculina.

Sinopsis de la película ‘Aprendiz de gigoló’

Dos amigos se encuentran en serios apuros económicos, Murray (Woody Allen) y Fioravante (John Turturro). Y no se les ocurre mejor idea que dedicarse a la prostitución, Murray como “chulo” y Fioravante como gigoló. Las andanzas de estos dos amigos se verán entorpecidas por la comunidad judía del barrio, que les vigilarán muy de cerca desde que Fioravante empieza a entablar relación con una joven viuda (Vanessa Paradis).

Aprendiz gigoló - Cartel

Aprendiz gigoló – Cartel

Crítica de la película ‘Aprendiz de gigoló’

John Turturro aborda el controvertido tema de la prostitución masculina en su quinto trabajo como director, ‘Aprendiz de gigoló’, como ya lo hiciera John Schlesinger en ‘Cowboy de medianoche’ (1969) o Paul Schrader en ‘American Gigoló’ (1980). Pero Turturro elige la vertiente humorística para acercarse al tema, donde el resultado es un producto amable y entretenido pero del que se podía haber sacado más partido.

Crítica de la película "Aprendiz de gigoló" (2014)

Woody Allen en “Aprendiz de gigoló” (2014)

Desde los títulos de crédito iniciales, la película recuerda el estilo de Woody Allen. No sólo en su banda sonora, plagada de jazz, sino en la presencia del colectivo judío en la propia trama. Además, el film se encuentra ambientado en Brooklyn y muchos de los diálogos tienen el más puro estilo “alleniano”. El sexo, la soledad y el mundo de la pareja como motivos principales hacen el resto en un ejercicio que pretende homenajear la obra del cineasta neoyorquino, amigo personal de Turturro.

Crítica de la película "Aprendiz de gigoló" (2014)

Sharon Stone y Sofía Vergara en “Aprendiz de gigoló” (2014)

Aprendiz de gigoló es un trabajo correcto que cumple de sobra con el fin que todo espectáculo se marca como objetivo: entretener. Pero estamos ante una película que le falta gancho, que nos deja con ganas de más, que desde su formidable arranque somos testigos de un deterioro progresivo, como un globo que se fuera desinflando. Una película de esas que, al rato de la proyección, ya hemos olvidado.

Crítica de la película "Aprendiz de gigoló" (2014)

Imagen de la película “Aprendiz de gigoló” (2014)

El comienzo se encuentra próximo a lo brillante, con una premisa divertida que nos acerca a la vida de dos amigos que sin nada que perder se lanzan a una surrealista aventura, la prostitución. La película va al grano al respecto y no explota como debiera las posibilidades cómicas de estos novatos en semejante empresa (Allen como “chulo” y Turturro como gigoló). El salto narrativo existente entre una y otra forma de ganarse la vida, es abismal. De la noche a la mañana un tipo feucho y entrado en años (John Turturro) se encuentra convertido en un profesional del sexo al que mujeres de la talla de Sofia Vergara o Sharon Stone se lo disputan, mientras que por su parte el personaje interpretado por Allen, Murray, hace dinero sin parar.

Imagen de la película "Aprendiz de gigoló" (2014)

Imagen de la película “Aprendiz de gigoló” (2014)

A partir de ahí la vertiente cómica de la película avanza a base de chistes pronunciados sobre todo por Woody Allen, echándose en falta un humor más consistente que no se quede únicamente en frases graciosas sino que sirva para hilvanar el conjunto de las escenas. Por otro lado, el tono de comedia convive simultáneamente con el drama personal de Avigal (Vanessa Paradis), una viuda judía, personaje que sirve para crear una historia de amor algo forzada entre ella y Fioravante, con un desenlace insulso. Es aquí donde desde mi punto de vista la película se pierde y empieza a fallar en el ritmo, apostando por un romance que, lejos de conmover, sólo transmite indiferencia. Parece como si Turturro se empeñara en seguir dos caminos que debieran quedar unidos en el conjunto de la totalidad, consiguiendo finalmente una película desigual y que parece ir a la deriva.

Imagen de la película "Aprendiz de gigoló" (2014)

Imagen de la película “Aprendiz de gigoló” (2014)

Aprendiz de gigoló, pese a no ser una joya del cine, se deja ver con agrado, es muy entretenida y algunas secuencias permanecerán por algún tiempo en el espectador (sobre todo las que tienen que ver con Allen y la comunidad judía). Sin embargo, la conclusión que nos deja su visionado es que John Turturro pretende hacer una comedia a la altura de las de su amigo Woody Allen, pero que dicha empresa le queda grande y sólo consigue quedarse en el terreno del homenaje sin pretensiones.

Trailer de la película ‘Aprendiz de gigoló’

Crítica de la película 'Aprendiz de gigoló': Allen como “chulo” y Turturro como gigoló
Woody Allen regresa a la cartelera pero en esta ocasión no dirige la función sino que la batuta la lleva su amigo John Turturro, quien le dirige en la película ‘Aprendiz de gigoló’. Un acercamiento por parte de Turturro al mundo de la prostitución masculina.
DIRECCIÓN6
GUIÓN6.5
INTERPRETACIÓN7
LO BUENO
  • La secuencia final en el bar.
  • El juicio judío.
  • Las interpretaciones, en especial la de Woody Allen.
LO MALO
  • Se echa en falta una comicidad más sólida.
  • La sensación de estar ante un producto del que se podría haber sacado mucho más partido.
6.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (13 Votes)
6.0

3 Respuestas

  1. Francisco de la Flor Terrero

    Aprendiz de Gigoló: una lectura psicoanalítica
    Parecería que una vez más Allen monta una disparatada comedia sobre sus dos grandes obsesiones: sexo y religión. Pero intentemos dar una visión global de una película aparentemente simple y frívola.
    Por un lado nos llama poderosamente la atención que todo está desdoblado: una pareja de personajes (Allen y Turturro), una pareja de mujeres con las que hay que hacer el amor; una pareja de familias simétricas (la de papá Mo y la de Abigail), una pareja de policías… Tan solo hay un elemento cuya figura es central y aparece en un punto central de la película, que es Abigail. Es a través de ella cómo Allen se plantea el tema central de la película: como siempre es la muerte y el más allá…, pero el más allá en este caso es el profundizar en la relación con la madre que está representada por esa judía viuda.
    Turturro es el alter ego de Allen, es una extensión de él mismo. Por eso nunca opina nada y está de acuerdo completamente con él. El mismo Allen lo aclara al final de la película cuando seducen a la joven francesa, (aunque ya se veía claro desde el inicio de la misma).
    En definitiva, Abigail, el objeto materno está escindido en dos como toda la película, objetos excitantes según Fairbairn, con los que se tiene que relacionar compulsivamente, obteniendo además pingües beneficios (liberación de la angustia). Pero Allen, de forma fortuita, se pone en “contacto” con Abigail y le plantea a ella el ir más allá… Decide en definitiva, intentar resolver el Edipo. Su padre muerto, al que le robó la biblioteca (la compró por unos dólares cuando falleció) y su madre olvidada y denostada en un ambiente de depresión y tristeza. Los picores de cabeza del menor de sus hijos le llevan a ella. Y es cuando le plantea la posibilidad de que su Alter Ego la ayude. Turturro logra poner en contacto emocional a Allen y a su figura materna, haciéndola revivir y recuperar su felicidad y su capacidad de amar. De otra forma, Allen reconoce que su madre también tiene vida propia y derecho a vivir, y reconoce explícitamente que siempre ha estado enamorada de su padre, retratado por la figura de Dovi, el policía que la vigila celosamente. Justamente cuando ocurre todo esto, es cuando Turturro no puede completar el trío, porque ya se ha logrado superar la escisión y sentir a la madre como un objeto total.
    Pero el padre muerto y desprovisto de sus libros viene a vengarse en la figura celosa de Dovi, que lo vigila y lo persigue y lo cerca hasta apresarlo para hacerlo pasar por un tribunal judío. Es curioso como lo juzgan a él y no a su socio, pues quien estuvo a solas con Abigail fue Fioravante y no Allen; sin embargo al único que juzgan es a él. Toda la rigidez del Superyó de Allen cae ahora con una fuerza brutal sobre él, parecería que ponerse en contacto emocional con la madre y recuperar su cariño estaba inusualmente reprimido en su conciencia y que podía ser objeto de un brutal castigo. Sin embargo la figura de Abigail, irrumpe en el juicio y declara toda la verdad, dejando sin armas toda esa falsa ley. La pareja parental se ha restablecido. Por eso Turturro y Abigail no marchan juntos, sino Dovi y Abigail, la pareja de padres judíos a los que Allen ha permitido dejarlos funcionar como padres amantes.

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