Eli Roth vuelve a contarnos la clásica historia de venganza que protagonizó Charles Bronson en lo que supuso el ocaso de su carrera, El justiciero. Bruce Willis toma el relevo en esta versión adaptada a los nuevos tiempos.

Opinión de ‘El justiciero’ (2018)

El justiciero era una película de su época. Un cine, el de los setenta, que se caracterizaba por se crudo, anclado en la realidad y que huía de aquel Código Hays que ahogó al cine americano durante treinta años. Ahora, en estos tiempos plagados de buenismo, donde todo aquello que se aleje de la corriente bien pensante resulta una amenaza, Eli Roth decide provocar con una nueva versión que aboga por el uso y consumo de armas de fuego, por defenderse a uno mismo; donde las fuerzas del orden poco tienen que hacer. Para ello apuesta por el viejo cine de sudor y cerveza que tantas alegrías nos dio en los años 80, apoyándose en un Bruce Willis que sigue dando bandazos en cintas menores pero que aquí parece tomarse el trabajo algo más en serio. Sea de manera irónica o no, lo que nos presenta el director de “Hostel” o “Green inferno” incomodará a más de uno; a pesar de no dejar de ser un film muy disfrutable que nos recuerda a aquellos tiempos en los que cuanto más fascista y reaccionario fuera el protagonista más disfrutábamos los espectadores, aunque esas personas en la vida real nos repugnen. Siendo quizá Harry Callahan el mayor exponente de esa corriente.

Bruce Willis en la película "El justiciero" (2018)

Bruce Willis en la película “El justiciero” (2018)

La historia, mil veces contada y vista, nos muestra cómo un hombre corriente se toma la justicia por su mano al ver sufrir a su familia a causa del ataque de unos ladrones. El guion, por tanto, no pasa de correcto y no presenta ninguna novedad relevante. Siendo la mayor virtud del film el revisitar el cine ochentero de acción. Una vez más, Eli Roth recurre a copiar sin ningún pudor, viendo que su trabajo como realizador ha mejorado sensiblemente. Las escenas de acción recuerdan a su colaboración con Tarantino rodando la supuesta película que se proyecta en el cine al final de “Malditos Bastardos”. Sin embargo, sigue sin abandonar su gamberrismo e incluso se permite recordarnos su amor por el gore en algunos momentos.

Dean Norris y Kimberly Elise en una escena de la película

Dean Norris y Kimberly Elise en una escena de la película

El reparto cuenta con Elisabeth Shue como la pareja de Willis y Vincent D’Onofrio como su hermano. Poco se puede destacar de un reparto meramente funcional en relación al tipo de película con la que nos encontramos. El protagonista de la función es un Bruce Willis que mejora sensiblemente con respecto a las últimas cintas en las que ha participado y que han ido directas al mercado doméstico. Aún y con todo, tampoco se esfuerza demasiado en un papel que ha representado demasiadas veces y que sigue resultando un placer culpable a pesar de no rendir como antaño. Una frase lapidaria y una de sus miradas sirve para contentar a cualquiera que haya visto alguno de sus clásicos.

Bruce Willis, Camila Morrone y Elisabeth Shue en "El justiciero" (2018)

Bruce Willis, Camila Morrone y Elisabeth Shue en “El justiciero” (2018)

El justiciero” es una revisión correcta del clásico de Charles Bronson. Una película disfrutable dentro del limitado espectro en el que se mueve y que tiene el valor de resultar embarazosa, por el mensaje que subyace en su argumento, en unos tiempos que parecen recordarnos a aquellos lejanos años del Código Hays.

Crítica de la película 'El justiciero' (2018): El remake incómodo
DIRECCIÓN6
GUION5
INTERPRETACIÓN5
LO BUENO
  • Recuerda al cine de sudor y cerveza de los 80.
  • Algunos momentos gore.
LO MALO
  • Es una historia mil veces contada que no innova en nada.
  • Que este tipo de cine sea una rareza en el panorama actual.
5.3Nota Final
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