El 3D sienta de maravilla a Astérix y su aldea de irreductibles galos. Mamporros, contrariedades y una viva puesta en escena acompañada de un potente doblaje harán que Astérix: La residencia de los dioses sea muy entrañablemente amena.

Astérix: La residencia de los dioses – Crítica de la película (2015)

Ya escucho la legión de reacciones a la crítica… ¿Para niños? ¿Divertida? ¡Mis hijos se aburrieron! ¡Tiene demasiados diálogos! ¡Usan palabras que no entienden los más pequeños! Bueno, pues aun sabiendo lo que me espera yo me he tragado la película y me ha parecido una magnífica adaptación de la obra de los inmortales Goscinny y Uderzo. Fantástico es el guion, espectacular la animación e inmejorable el doblaje al español. De hecho, la película ha expandido un poco más el libro de La residencia de los Dioses y, sin que los progenitores se lleven las manos a la cabeza, también han incluido pequeños gags imperceptibles para los críos de actualidad histórica Romana.

Imagen de "Astérix: La residencia de los dioses" (2015)

Imagen de “Astérix: La residencia de los dioses” (2015)

Para no pillarme los dedos (me doblego ante vosotros, ¡oh! venerable público), diré que probablemente haya partes que a los niños más pequeños les cueste entender, algunos diálogos, algunas bromas, algunos gags… pero vamos, que si un niño de los de ahora se aburre viendo esta película en particular, más nos vale que empecemos a plantearnos qué tipo de entretenimiento ofrecemos a nuestros infantes. Las partes que no puedan entender, explicádselas con pocas palabras, que en un horario infantil no creo que a nadie le moleste unos susurros. Advertidos los inconformes, pasemos a la acción.

Imagen de "Astérix: La residencia de los dioses" (2015)

Imagen de “Astérix: La residencia de los dioses” (2015)

Una breve escena de presentación nos desvelará las intenciones de Julio para acabar con la aldea de los irreductibles galos. Unos cuantos senadores, medio pelotas, medio toca las mismas, comentarán su discurso y, en apenas unos segundos, aflorarán las sonrisas de satisfacción al comprobar que el humor empieza de inmediato. ¡Pum! Los planes inmobiliarios de César para doblegar a los poseedores de la poción mágica darán nombre a la película: LA RESIDENCIA DE LOS DIOSES. Unos planes que no son otros que montar un marina d’or junto a la tranquila aldea de Astérix para romanizarlos o echarlos de su hogar. ¡Qué gran comienzo!

Imagen de "Astérix: La residencia de los dioses" (2015)

Imagen de “Astérix: La residencia de los dioses” (2015)

Seguido, la película ofrece un clasicazo que no puede dejar de verse. Astérix y Obelix, acompañados del pequeño perro Idefix, se disputan a la carrera a un asustadizo jabalí que dormía a pata suelta en mitad de un prado. Colores vívidos, luz clara, perfecta definición y un gran dominio de los efectos dejarán claro que la producción no ha descuidado la obra de los maestros. Es más, en ningún momento haremos comparación con los originales del cómic, pues la escultura de cada personaje en las tres dimensiones animadas es más que fotográfica. Así mismo, cada plano ha recibido la suficiente dedicación y trabajo como para sentir que cada viñeta del cómic ha sido animada para convertirla en un plano de la película. Insisto en que, no sólo la esencia, si no también la forma y la física del papel están llevados con maestría a la animación.

Por lo demás… No se echa en falta nada de las clásicas películas que vi en mi infancia (y que probablemente entendí mejor con los años). Mamporros, el típico absurdo burocrático romano (tan siempre de actualidad en nuestros días), la imprescindible discusión sobre la frescura del pescado de Ordenalfabetix, los argumentos en contra sobre el mismo del herrero Esautomátix, Karabella (la mujer del jefe de la aldea Abraracúrcix, que lleva los pantalones de la relación [¡Por favor, que nadie me ataque por este arcaico comentario machista]), poción mágica, legionarios descontentos, el bardo Asurancetúrix y sus horribles cantos, el venerable Edadepiédrix…

Imagen de "Astérix: La residencia de los dioses" (2015)

Imagen de “Astérix: La residencia de los dioses” (2015)

La residencia de los dioses, ese complejo turístico-residente para civiles romanos plantea todo un reto a las cabezas pensantes de la aldea, Panorámix y Astérix) y su desarrollo; la tala de los árboles para erigir los rascacielos al más puro estilo de Benidorm, las negociaciones con los esclavos (tanto por parte de los romanos para hacerles trabajar como por parte de los galos para liberarlos y la divertida reacción de los condenados; la adaptación de los nuevos vecinos procedentes de Roma, a los que todo les viene bien (nada es tan molesto como Roma, nada huele tan mal, nada es tan caro como en la capital del imperio…). Y encima, para mayor frustración para los poseedores de la poción mágica capaz de convertir en un Hércules a aquel que la bebe, no pueden zurrar a sus vecinos porque son civiles.

Difícil de encajar por su modelado, que como he dicho, salvo por la luminosidad de sus escenas, es totalmente fiel a los comics, es probable que el público (niños bastante mayores) sea un poco reticente a meterse a una sala a ver dibujos. Los niños pequeños puede que se aburran y los adultos ni siquiera se plantearán la posibilidad. Ahora bien, si en la audiencia tenemos niños especiales, adultos diferentes y padres a los que les importa un bledo cuantas veces unos superhéroes tengan que salvar a la humanidad de robots, dioses o extraterrestres, La residencia de los Dioses es una gran opción para disfrutar en familia.

Astérix: La residencia de los dioses – Sinopsis de la película (2015)

Julio César ha maquinado un nuevo plan para terminar con la aldea de los irreductibles galos. Encomendando al arquitecto Anguloagudus la construcción de un esplendoroso asentamiento en los bosques aledaños a los galos, y con la intención de convertirlo en una ciudad tan esplendorosa como Roma, tratará de romanizar a los salvajes galos.

Astérix y Obélix, son los primeros en alertar a Panoramix quien determina que deberán dejar construir parte de “La ciudad de los Dioses” para que los esclavos no sufran las consecuencias de la cabezonería romana. Pronto, al empezar a instalarse los ciudadanos provenientes de Roma, el asunto se irá de manos de los galos, pues los comerciantes de la aldea verán una oportunidad inmejorable de lucrarse gracias a los nuevos vecinos. La romanización da comienzo y el plan de Julio César progresará imparable.

Cartel de Astérix: La residencia de los dioses

Cartel de Astérix: La residencia de los dioses

Trailer. Astérix: La residencia de los dioses

Astérix: La residencia de los dioses, crítica de la película
DIRECCIÓN8
GUION7
ANIMACIÓN9
LO BUENO
  • Recuerda a las buenas películas de Astérix
  • La animación es impecable
  • La película ha sido bien adaptada para todos los públicos
LO MALO
  • Hacia el final pierde un poco la calidad de los gags
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)
2.6

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.