Mel Gibson vuelve a los cines para interpretar a un canalla apresado en una de las peores cárceles que ha conocido el planeta, “El Pueblito”. Una prisión donde todo está permitido y la autoridad de los guardias se ejerce bajo el sueldo de los narcotraficantes que cumplen condena. Violenta, divertida y descarada,  “Vacaciones en el Infierno” es una película que no te querrás perder.

 

¡Vuelve el espíritu del héroe de los 80! ¡Vuelve el antihéroe que patea el culo de los malos pero tiene su corazoncito para ponerse tierno y defender al necesitado!

Mel Gibson en pleno tiroteo carcelario

Y es que nada más empezar, “Vacaciones en el infierno” abre con una trepidante escena de persecución con un coche totalmente agujereado por la policía fronteriza de EEUU con México. Al volante, un hombre con una máscara de payaso lleva de pasajero a otro payaso ensangrentado y una bolsa de deporte llena de billetes. Con un “¡No sangres en el dinero!” se me arqueó una ceja, “esto promete”, pensé. La voz en off de Mel Gibson explicando como son sus “Vacaciones en el infierno” me sacó de dudas y a partir de ahí, la película no sólo promete, sino que cumple.

Director Adrian Grunberg

Dirigida por el debutante Adrian Grünberg, que tiene una enorme experiencia como primer ayudante de dirección con películas como Master and Commander, La leyenda del Zorro, Wall Street 2, etc… “Vacaciones en el Infierno” es una bendición para los amantes del cine como medio de entretenimiento. La película consigue evocar la época dorada de las películas de tíos duros de los ochenta, carismáticos pero no guapos, con sentido del humor pero no humoristas, duros y no necesariamente ciclados, con una producción y medios del nuevo siglo. Aquí no hay frases fuera de lugar y cada acción o comentario tiene una reacción totalmente justificada.

Mel Gibson en el patio de la prisión

La historia totalmente ficticia está ambientada en lo que fue un experimento de Centro de Readaptación Social de Tijuana, una institución penitenciaria fundada en 1956 donde los reclusos harían una vida de cooperación e integración con la sociedad ayudados por sus familiares que podían convivir con ellos. Poco a poco, o más bien rápidamente debido a la corrupción de los dirigentes de la institución, aquello degeneró de tal forma hasta que se convirtió en “El pueblito”, un barrio penitenciario donde los capos poderosos vivían como caciques y los ladrones o desgraciados sin dinero ni contactos dormían en el suelo de un barracón o a la intemperie. Tal fue el desfase de esa prisión que se cuenta que generaba unos ingresos de 5.000.000 de dólares al año. ¿Los recursos? Tráfico de armas, drogas, prostitución, mercados de objetos varios… todo valía, se podían celebrar corridas de toros e incluso contaba con una concesión de un 7 eleven.

¿Qué se puede encontrar en la película? Un guión muy ameno con una trama que engancha, situaciones tan duras como divertidas, un descarado Mel Gibson que resucita al héroe mítico de los 80-principios de los 90, venganza a varios niveles… Si ves el trailer y te gusta, la película te encantará.

 

Cartel vacaciones en el infierno

Mel Gibson (Driver) es un bandido apresado en la parte mexicana de la frontera con USA tras una aparatosa persecución. Su enorme botín es “confiscado” por los oficiales de la policía fronteriza y él es condenado sin juicio y sin pruebas en la que es la peor prisión de México y muy probablemente del mundo. Conocida como “El Pueblito”, esta penitenciaría que se asemeja a un destartalado mercado donde se puede comprar de todo, está gobernada por el dinero de un poderoso narcotraficante que vive en la prisión rodeado de lujos y protegido por guarda espaldas armados, amén de todos los guardias y el alcaide sobornados. Driver deberá echar mano de todos sus recursos como experto ladrón para poder sobrevivir en estas “Vacaciones en el Infierno”.

 

 

 

 

 

 

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