Jonás Trueba e Itsaso Arana

La Virgen de Agosto: Entrevista Jonás Trueba e Itsaso Arana

Entrevista con motivo del estreno de la película dirigida por Jonás Trueba, coescrita y protagonizada por Itsaso Arana, La Virgen de Agosto.

Pregunta: ¿Cómo nace el proyecto?

Jonás: Cuando te hacen esta pregunta piensas que te nace una luz y te viene la inspiración, pero a mí eso no me pasa nunca. Las películas van llegando, van naciendo, te van apareciendo. Normalmente, por el tipo de películas que hacemos, suele ser una suma de elementos que pueden contener una película. Casi siempre también, las películas que hago, yo las entiendo como momentos vitales, circunstanciales; las películas son para compartir. Para mí una película es como Instagram. Yo no tengo casi redes sociales, pero entiendo que lo que hace la gente ahí es como compartir cosas. Entonces, yo lo que hago en las películas es intentar meter un compendio de cosas que he vivido o he sentido. Esta película, en concreto, es el resultado del verano anterior, de una sensación de Madrid en verano, pero también de una relación con Itsaso, de haberla conocido, de lo que pienso de ella, de grabarla… y ganas también de escribir y trabajar juntos. Y dentro de eso te podría señalar a Soleá Morente, que estábamos escuchando sus canciones, o un montón de cosas que acaban relacionándose en la película.

P: ¿Cómo ha sido el proceso de escritura?

Itsaso: Empezamos a escribir como hace dos veranos. Ya teníamos esta idea. Estuvimos en Madrid en agosto del 1 al 15, en las verbenas, haciendo una especie de investigación o trabajo de campo. El día 16 o 17 hicimos una primera versión del guion, que sirvió como una manera de entendernos y hacer entender también al resto del equipo qué estábamos imaginando. No deja de ser una hoja de ruta, a la que después se le es infiel y así tiene que ser.

J: Yo ya tenía otras experiencias de coescribir y se que muchos hacen esto de repartirse escenas. Yo eso lo odio. Estoy en contra. Siempre que escribo con alguien me gusta sentir casi físicamente cada palabra, casi borrando el uno al otro lo que está escribiendo en cada momento. El proceso de escritura es más de hablar que escribir.

I: Sí, eso es una consecuencia. Se endiosa mucho el escribir y eso es un poco absurdo.

J: Sobre todo el tipo de escritura que hacemos nosotros. Esto es distinto. Se trata de intentar captar la vida, las sutilezas.

P: En los créditos aparece un listado de libros que han inspirado la película, ¿contadnos por qué esos libros?

J: Meter referentes es lo mínimo que puedes hacer. Es, como decía antes, compartir. Nada hay que me puedan decir que más me guste que el hecho de que alguien haya descubierto alguna canción o algún libro gracias a mis películas. Misión cumplida. La película va de eso, de transmitir cosas que me gustan. Es verdad que, para mí, quizá la literatura de las canciones es lo que más me motiva en todo el proceso creativo. Y por eso intento dejarlo en los créditos y dentro de la película si es posible. Y me pareció bonito que para alguien que había visto la película, poder seguir la pista de esos libros que tienen algo que ver con este mundo, y podría haber puesto muchos más.

P: “La virgen de agosto” es una película muy de verdad. A veces da la sensación de que estás espiando a los personajes a través de un agujero. ¿Cómo ha sido el proceso de creación de personajes y de dirección de actores para dotar de tanta verosimilitud a la cinta?

J: Eso que has dicho es la clave. Que parezca esa cosa voyeur de mirar por el agujerito. En el primer pegado, el primer montaje, la editora comento eso mismo. No se qué pensar de lo que he visto de la película. Se tiene que parecer, idealmente para mí, más a la vida que a una película o asistir a esa cosa medio voyeur. Una vez me dijo un periodista: “no te ofendas si te digo que no sé qué pensar de tu película”. Y no solo no me ofende, sino que lo entiendo. A mí mismo me pasa cuando la veo. Son como trozos de vida y, cómo llegamos a eso, pues a través de un trabajo bastante intuitivo y de confianza mutua; de entender el cine de una manera muy concreta, muy particular, que tiene que ver con esa idea casi esencial de poner la cámara en un sitio y tratar de capturar la vida. Obviamente eso luego tiene muchas complejidades.

I: No deja de ser una estilización de la vida, incluso de los personajes que están tan pegados a las personas. Eso pasa en todas las películas de Jonás. Estás potenciando ciertas características de ti misma y tratas de concentrarlos y de hacer una especie de vida concentrada para ofrecerla a la película. Es verdad que estábamos usando formas casi documentales para hacer una ficción. Todo el tratamiento de la ciudad, todos los fondos… la forma de filmar es dejarse ver vivir. Crear una atmósfera de confianza. A mi me gusta que las obras de arte transparenten a quien está detrás. Siento que después de enfrentarme a esa obra conozco a la persona que la ha creado. No hay que despegar las obras de los autores. Evidentemente cuando se ve la película estoy muy expuesta, a la intemperie, y se ve todo y qué voy a hacer.

P: Jonás, ¿qué tiene Madrid que te enamora?

J: No diría que me enamora, pero es la ciudad que me ha tocado por la lotería esta de la vida al nacer, y de momento permanecer en ella. Tampoco es que quiera hacer yo una reivindicación de Madrid. Es simplemente la ciudad en la que yo vivo y que sigo aprendiendo a vivir en ella cada día, y que amo y odio. No sé muy bien ni la relación que tengo con ella. Es verdad que es una ciudad que tiene una cosa inagotable que es que siempre te sorprende y que se va haciendo y superponiendo a ella misma una y otra vez.

I: Yo creo que lo mejor que tiene Madrid es la gente de provincias que viene aquí a vivir. Estamos revitalizando la capital. Es una casa donde todos son invitados. Entonces le tienes un asombro y una admiración. A mí Madrid me parece una ciudad maravillosa y me gusta que sea acogedora, solidaria, en términos de carácter de la ciudad.

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