Entrevista a Greta Fernández por La hija de un ladrón

"Mi padre me ha enseñado en casa que hay que decir que no a proyectos, porque si realmente no crees en ellos, no lo debes hacer".

Imagen de la película La hija de un ladrón
Imagen de la película La hija de un ladrón

Entrevistamos a Greta Fernández, protagonista absoluta de La hija de un ladrón. Una película cargada de verdad, fuerza y cercanía. Su personaje es Sara “una persona normal” en una realidad de lo más cotidiana; quizá una vida demasiado cruda y tristemente normal para una chica tan joven. Una de las interpretaciones que está en las quinielas de todos los críticos de cine ante el aluvión de premios que se avecinan. Hablamos con Greta Fernández sobre La hija de un ladrón…

Entrevista a Greta Fernández por La hija de un ladrón

Este es lo que se dice un personaje “bombón” pero ¿qué te atrajo más? ¿Uu valentía y arrojo, o esa responsabilidad que no es propia de alguien tan joven?

Antes de enamorarme de Sara, mi personaje, me enamoré mucho del guion y de la película. Tenía que participar y contar esta historia. Me parecía muy interesante que pese a la dureza de la realidad que vive Sara, su caso no es nada extremo, realmente es muy común. Muchas chavalas les pasa eso y viven estas circunstancias. Y eso fue precisamente lo que me enamoró, contar esta historia desde la fuerza y positividad de Sara.

Lo que me enamoró fue contar esta historia desde la fuerza y positividad de Sara.

Greta Fernández en La hija de un ladrón
Greta Fernández en La hija de un ladrón

Sara es una completa heroína. Visionando La hija de un ladrón resulta agotador pensar todo lo que tiene que hacer para salir adelante al cabo del día.

Es completamente agotador. Sin duda es una heroína; hace todo lo que puede para poder vivir más o menos dignamente como lo que ella denomina “una persona normal”.

Tienes varios duelos interpretativos con tu padre, Eduard Fernández. ¿Ha sido sencillo trabajar juntos porque os conocéis muy bien, o esto puede llegar a ser también una dificultad?

Fue todo muy normal. La verdad es que trabajar juntos ha sido muy guay; nos dimos cuenta que una vez estábamos en escena éramos capaces de ser muy profesionales y separar los roles. Ha resultado una experiencia muy interesante ver que éramos capaces de trabajar juntos. Además no me costó nada convencerle para participar en la película; si no hubiera sido un gran guion ni se lo hubiera propuesto. Sabía que diría que sí.

Eduard Fernández y Greta Fernández trabajan juntos en la película
Eduard Fernández y Greta Fernández trabajan juntos en la película

La película relata una relación muy tóxica entre padre e hija, que además resulta muy real y entendible ya que, pese a todo, se necesitan.

¡Y tanto! Es una relación súper tóxica y dañina, que yo creo que no hay manera de resolver. La solución pasaría por acudir juntos a terapia pero eso no es tan sencillo, ni a nivel económico, ni resulta fácil convencer a un padre para acudir a terapia. Este tipo de relaciones se dan mucho cuando los padres no ocupan su lugar, y los hijos tienen que adoptar roles que no les corresponden. Entre mis amigas y gente cercana lo veo muy a menudo.

Este tipo de relaciones se dan mucho cuando los padres no ocupan su lugar, y los hijos tienen que adoptar roles que no les corresponden.

¿Crees que esta película te puede abrir las puertas del cine y que te reconozcan tu trabajo como gran actriz?

¡Ojalá! Si eso pasara sería maravilloso. Creo que el personaje de Sara es el mayor reto al que me he enfrentado hasta el momento; es un personaje muy complejo. Este es el tipo de personajes que me interesan hacer; aquellos que sobre todo están bien escritos.

Greta Fernández interpreta a Sara
Greta Fernández interpreta a Sara

Sara se define en un momento de la película como “una persona normal”. ¿Greta la definiría así?

Yo no, que va. Pero me parece muy bonito que ella se defina así. La pregunta en sí, la de definirse a uno mismo, resulta muy marciana. Es que definirse a uno mismo es muy complicado; a mí misma me costaría y eso que me lo han preguntado muchas veces. Pienso que a Sara nunca le han preguntado y tú ¿cómo eres? Eso sería pensar en ella misma, algo que no hace nunca ya que sólo piensa hacia fuera. Lo único que le sale decir es eso, como queriendo dejar claro que no es rara, que es como todo el mundo.

Entonces ¿cómo la definirías?

Sara es una valiente, con una fuerza abismal. Además es muy cabezota, le cuesta aceptar los “no” por respuesta. Y desde luego debería quererse más a ella misma. Es una mujer con muchas herramientas para tirar “palante” pero muy pocas a nivel emocional.

Sara es una valiente, con una fuerza abismal.

El final de la película te deja con muchísimas ganas de conocer más de lo que le va a pasar a Sara. ¿Te imaginabas otro final o te gustó la decisión de la directora, Belén Funes, de dejarlo abierto?

¡Totalmente! Te quedas con ganas de conocer más del futuro inmediato de Sara. Ese final, tal como está, me parece maravilloso. Hay gente que sé que le cuesta un poco; lo entiendo. Es un final entrecortado y Belén tenía claro que lo quería así. Es un final que no parece un final. Es algo exquisito y me parece muy buena manera de cerrar la película. Para mí es un final bonito en que intuimos que Sara ha hecho click en ciertos aspectos de su vida, madurando.

Belén Funes durante el rodaje de la película
Belén Funes durante el rodaje de la película

Tengo claro que no quiero participar de proyectos que no me interesan.

¿Es difícil gestionar una carrera en el cine actual? 

Sí, yo quiero hacer una carrera interpretativa que tenga mucho sentido. Estoy intentando defender esta idea que tengo sobre mi futuro en el cine. Además me parece que el principio de una carrera es muy importante. Pero claro, cuesta. Hasta que llega un proyecto que cuadra tienes que seguir comiendo, pagando el alquiler… además tengo muchas ganas de trabajar, aunque tengo claro que no quiero participar de proyectos que no me interesan.

De hecho tu padre, Eduard Fernández, es un actor que ha cuidado mucho su carrera y lo proyectos en los que se involucra…

¡Claro! De hay me viene a mí esa obsesión. Con mi carrera es mucho más permisivo, desde luego. Pero mi padre me ha enseñado en casa hay que hay que decir que no a proyectos, porque si realmente no crees en ellos, no lo debes hacer. Me ha educado en tener mucho respeto y amor por la profesión. Es mucho curro hacer algo en lo que no crees, ¡y durísimo! ¡Imagínate trabajando en una serie que no te gusta durante dos años! ¡Y además defenderla en las entrevistas y promociones!

¿Te unes?