Sexta y última entrega de la prolífica saga, basada en los videojuegos de temática zombie de Capcom, con Milla Jovovich como estandarte.

Crítica Resident Evil: El capítulo final

Después de seis entregas que han ido decreciendo en calidad paulatinamente, “Resident Evil: El capítulo final” termina una saga que no daba más de sí desde hacía tiempo. Los recortes presupuestarios con respecto a las dos entregas anteriores, parece que han condicionado la calidad técnica de un producto que parece concebido como serie B.

Rola Aoyama, William Levy en una escena de la última película basada en el videojuego de Resident Evil

Rola Aoyama, William Levy en una escena de la última película basada en el videojuego de Resident Evil

Paul W. S. Anderson propone como capitulación de la serie una estructura circular, desarrollándose este film en La Colmena, aquel lugar que vimos en la primera entrega. Más allá de este guiño, el guion es una constante amalgama de enrevesadas apariciones de clones y giros imposibles, donde hay poco espacio para el diálogo y demasiado para la acción. El espectador acaba abrumado y perdido en el peor de los sentidos, aquel que provoca aburrimiento.

Su reducido presupuesto juega en contra de los efectos especiales, dignos de una producción de Asylum. Nunca se ha negado el espíritu de cine de segunda categoría que proponía la franquicia, más aún en las últimas entregas, pero es que la estética parece dirigida a ahondar más en este hecho, provocando carcajadas involuntarias. Los diálogos sonrojantes, algunas criaturas que recuerdan al mítico Vengador Tóxico y un esbirro con gomina y gafas de sol, nos recuerdan a aquellas cintas de videoclub producidas por la Troma o Cannon. Y es que el mayor problema de Resident Evil: Capítulo final es tomarse en serio a sí misma. Una visión más distanciada del material le sentaría mucho mejor.

Ali Larter, Eoin Macken, Milla Jovovich, Milton Schorr, Ruby Rose

Ali Larter, Eoin Macken, Milla Jovovich, Milton Schorr, Ruby Rose

El estilo hortera de Paul W. S. Anderson, que debe dirigir sus escenas hasta las cejas de bebidas energéticas, apoyado por la machacona música de Paul Haslinger, convierten las set pieces en algo incomprensible que quizá funcione con los más jóvenes, pero el resto las rezarán de pleno. Su realización evidencia su ineficacia, que deja en manos del montador.

Milla Jovovich rodeada de los actores Eoin Macken, Ali Larter, William Levy y Fraser James.

Milla Jovovich rodeada de los actores Eoin Macken, Ali Larter, William Levy y Fraser James.

El reparto no tiene ocasión de demostrar nada a causa de su pobre guion y el excesivo número de escenas de acción. Milla Jovovich sigue poniendo la misma cara de tipa dura desde hace quince años. Esta ha sido su saga, y le ha dado la oportunidad de seguir en el negocio junto a Anderson. Del resto solo se puede rescatar a Iain Glen, el gran Jorah Mormont de “Juego de tronos” que regresa después de la tercera entrega, con un personaje (o personajes) que no aprovecha sus virtudes como actor.

Milla Jovovich rodeada de zombis

Milla Jovovich rodeada de zombis

Resdient Evil: Capítulo final cierra una saga que ahonda en la herida de las fallidas adaptaciones de videojuegos (el cine no parece dar con la tecla), pero también constata que, a pesar de la calidad, se puede conseguir una franquicia rentable, y ese es el valor de esta. Cine de consumo inmediato, para desconectar el cerebro y merendar en restaurantes de comida rápida. Al menos ese suele ser el plan del público objetivo del film.

Crítica de la película “Resident Evil: Capítulo final”: Sin novedad
DIRECCIÓN3
GUIÓN2
INTERPRETACIÓN5
EFECTOS3
LO BUENO
  • Ya no habrá más entregas.
  • Intentar buscar similitudes con el cine casposo de los 80.
LO MALO
  • Aún no se ha conseguido una adaptación digna basada en un videojuego.
3.3Nota Final
Puntuación de los lectores: (4 Votes)
5.5

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.