Nueva adaptación de una novela de Agatha Christie, en este caso alejada de los detectives más famosos de la escritora, y plagada de caras conocidas con el fin de dar prestigio a una historia demasiado previsible.

Crítica de la película “La casa torcida”

La casa torcida” recuerda a esos episodios televisivos que adaptan los casos más famosos escritos por la inmortal Agatha Christie en relación a Hercules Poirot y Miss Marple. Una película sin ninguna pretensión más allá de pasar un rato entretenido intentando resolver un misterio, pero hasta en ese aspecto resulta fallida.

Max Irons y Stefanie Martini en una imagen de “La casa torcida”

La adaptación se ubica en el cine negro tanto en su trama como en su forma. Siendo la primera un clásico caso de cuarto cerrado, una del as especialidades de la autora. Y, como siempre, dentro de un ambiente de la alta sociedad británica con personajes variopintos donde aparece un detective que se encarga de la investigación. El amor de la escritora por Egipto, llegó a vivir allí durante un tiempo, también está presente en este relato de la mano de su protagonista. Él se presenta como el clásico detective privado de cine negro con todas sus convenciones. Y es que el film juega a representar esas viejas películas de los años cuarenta y cincuenta, algunas de ellas obras maestras, pero lo hace desde la emulación, resultado un intento fallido y rozando la ridiculez en algunas secuencias que pretenden recrearse en aspectos clave del género, consiguiendo únicamente alargar de manera innecesaria el metraje con una trama que se aleja del elemento central de la narración.

Stefanie Martini y Gillian Anderson | Opinión “La casa torcida”

Gilles Paquet-Brenner, director con pocos títulos destacables en su filmografía, plantea la adaptación desde un prisma eminentemente clásico y no se permite arriesgar en ningún momento. Su ajustado metraje resulta tedioso debido al tratamiento del director para una historia que se desarrolla casi en su totalidad de puertas para adentro y donde los interrogatorios con los distintos sospechosos son el eje de la acción. Además, el enigma resulta no ser tal para cualquier espectador con un poco de bagaje en el género, ya que el caso no puede ser más sencillo y previsible.

A pesar de tener un reparto donde se reconocen caras con un prestigio más que demostrado como Glenn Close, Terence Stamp, Christina Hendricks o Gillian Anderson, el protagonismo recae sobre un sosísimo Max Irons, hijo de Jeremy Irons. Un actor que no consigue imprimirle nada carismático a un personaje que tampoco presentaba ningún atractivo sobre el papel. Tan solo la niña interpretada por Honor Kneafsey resulta interesante al presentarse como una trasunta del espectador, haciéndose las mismas preguntas que este.

Max Irons, interpreta sin carisma a el detective de “La casa torcida”.

Opinión final de “La casa torcida”

“La casa torcida” es una película que entretiene si el espectador no tiene mucho recorrido en el género negro o no se le da bien descubrir quién es el asesino en las cintas de suspense. Si no es así, puede que le resulte tediosa al no ofrecer nada nuevo y tener una estética más cercana a la televisión que al cine; en una adaptación de una novela de Agatha Christie que no está a la altura de muchas otras obras de la autora británica.

Crítica “La casa torcida”: misterio convencional
DIRECCIÓN5
GUIÓN5
INTERPRETACIÓN5
LO BUENO
  • La niña interpretada por Honor Kneafsey y el buen hacer de algunos nombres de su reparto.
  • El suspense siempre es entretenido si no descubres el mecanismo de la película en cuestión.
LO MALO
  • El detective protagonista no tiene ningún carisma.
  • La desgana de la propuesta.
5Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
6.1

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.