Misión Imposible no baja el listón. Acción, intriga y su acertada dosis de humor clásico, mantienen viva una de las sagas más entretenidas. Y lo mejor de todo, uno puede entrar en la sala con la seguridad de que ha acertado en la elección.

Crítica de la película ‘Misión Imposible: Nación Secreta’

Ya van cinco entregas de Misión Imposible. Tom Cruise seguirá dando caña a los malos mientras el cuerpo le aguante… y parece que como siga así deberán hacerle un hueco los sexagenarios (casi septuagenarios) The Expendables (Los Mercenarios). Tom es un tío carismático. Tom mola. Tom haría que me metiera a la iglesia de la cienciología si me lo pidiera personalmente con una condición: que siga haciendo películas de Misión Imposible con la misma calidad de las últimas dos entregas. Y a ser posible, una cada año.

Tom Cruise y Rebecca Ferguson

Tom Cruise y Rebecca Ferguson

La película tiene muy claro a lo que viene y lo hace poniendo la escena más espectacular de la película en la introducción. En esa mítica introducción a contra reloj en la que Ethan debe superar un obstáculo más que imposible. A penas uno se sienta descubre a Simon Pegg (el friki informático disfrazado de seto (no, en realidad va de camuflaje pero hay que reconocer que esos trajes son bastante ridículos), intentando piratear un bestial avión de transporte, el Airbus 400, que contiene un cargamento de armas de destrucción masiva. El tiempo se agota y el despegue es inminente… y aparece él. El señor Cruise rodó esa escena ocho veces. Ocho veces encaramado a un avión de transporte Airbus 400 mientras despegaba. Nada de dobles. Nada de mentira. Él mismo y sus dos… Quería que los espectadores fliparan… y yo todavía no salgo de mi asombro.

Inmediatamente después de la presentación de rigor al más puro estilo MI, el agente secreto sigue con el ritual clásico: recoger el mensaje que le dará las instrucciones para llevar a cabo la siguiente misión. El mensaje que contiene las frases “la misión, si decide aceptarla” acaba siempre con “este mensaje se autodestruirá…”. Un ritual ligeramente cambiado con cierta guasa para dar introducción a “el sindicato”, una organización súper secreta que se encarga de… Imaginadlo, no os voy a desvelar todo el pastel, pero buenas intenciones no tiene, no.

Rebecca Ferguson rodando una de las escenas de la película

Rebecca Ferguson rodando una de las escenas de la película

Desde que la saga de Misión Imposible pasara el bache infumable de su segunda parte, aquella que salían quemando Cristos en Sevilla (ni los estalinistas, oiga), las siguientes entregas han logrado superarse. Más aun desde que Skydance Productions fuera responsable de la fantásticamente entretenida Mision Imposible: Protocolo Fantasma. Con ella se volvió a los factores clave que hace que esta película de espías tenga ese sabor clásico. Y es que para que un nombre como MI no se desvirtúe hay que seguir una serie de patrones, una serie de puntos, que no deben faltar: escenas de alta tensión, escenas a contra reloj, dobles agentes, agentes especializados, una clara jerarquía, villanos muy malvados, mucha intriga, chavalas interesantes, escenas de acción bien justificadas, toques de humor en los momentos apropiados y unas cuantas dosis de inesperadas sorpresas.

 Ving Rhames es Luther Stickell y Tom Cruise como Ethan Hunt

Ving Rhames es Luther Stickell y Tom Cruise como Ethan Hunt

Misión Imposible: Nación Secreta, aunque puede que le sobre algún que otro en escenas de acción (sobre todo en la persecución de motos), logra combinar bastante bien todos estos puntos manteniendo una buena calidad de guión. Puede que en casi todas mis críticas no haga más que repetir lo mismo sobre este punto, pero es que un guión carente de sentido, vagamente justificado, o absurdamente argumentado, puede ser la mayor tortura para un espectador que espera ver una película de acción. Por suerte para todos, no es el caso de esta última entrega.

El reparto suma en la buena dirección. Todos fantásticos. Tom Cruise ya está tan ligado al personaje de espía (Jack Reacher), héroe de acción (Al filo del mañana), que imposible no pensar en Ethan Hunt sin que suene mentalmente la canción de los títulos de crédito y la cara del veterano actor, carrera que comparte con mi edad 34); Simon Pegg, vuelve a ser el especialista informático, cómico de por sí, un fantástico aliciente gracias a su amplio registro dramático (hace que la comedia parezca fácil en las escenas más serias); y Jeremy Renner, resulta tan interesante como acertado en su nuevo papel de responsable absoluto del MI. Esto en cuanto al reparto clásico que ya pudimos ver en la anterior entrega. Las “nuevas caras” Rebecca Ferguson (agente inflitrado), Ving Rhames (agente de operaciones de la agencia FMI) y el anecdótico Alec Baldwin (tenaz dirigente de la CIA), cumplen su papel con el mayor de sus rendimientos.

Simon Pegg es Benji Dunn, el friki infomático del FMI

Simon Pegg es Benji Dunn, el friki infomático del FMI

Rebecca Ferguson, representa esa nueva generación de mujeres que se ponen al mando de la situación. No necesita de ningún hombre para que las salve de nada y eso, mola. Ya no por las típicas palabras feministas que podría largar aquí, si no porque visto de manera egoísta, la acción, la trama, el argumento, no gira en torno al falso romance cinematográfico palomitero. ¿Puede haber algo más aburrido que una forzada situación de amor, un injustificable idilio, en mitad de una ensalada de hostias? Así que, exceptuando a aquellas personas que les gusta ver más allá del límite (sí, como la serie esa de fantasmas, extraterrestres y demás), el sexo queda fuera… aunque si hay que ser sinceros… algo de romance queda dentro… en fin. Me imagino que si se les cortara el pito a los espías estarían más centrados pero habría menos trama.

Los protagonistas sobre la ópera de Viena. Ahí es nada.

Los protagonistas sobre la ópera de Viena. Ahí es nada.

Misión Imposible: Nación Secreta tiene alguna referencia a su anterior Protocolo Fantasma y algunos de sus nuevos personajes, como los interpretados por Ving Rhames, y Alec Baldwin repetirán en la ya anunciada sexta parte. Y haciendo un inciso sobre el fantástico Ving Rhames … ¿es que nadie a pensado darle un protagonista que esté a la altura de este fantástico actor? Interpretó al mítico Marsellus Wallace en Pulp Fiction y ni por esas. Cuanto talento desaprovechado…

Al cabo de un mes veo una gran cantidad de películas y esta es una de las pocas películas (estilo veraniegas, para todos los públicos, de entretenimiento general) que estoy seguro puede gustar a todo el mundo. Así que sí. Si eres padre o madre de familia y quieres acertar a pasar una tarde de las buenas, de las clásicas, cárgate de palomitas y refrescos y lleva toda la prole a ver al bueno de Tom. Palabra de que todos saldrán satisfechos. Y el que no, pues abajo tiene la zona de comentarios para echarme a los leones.

Trailer de la película ‘Misión Imposible: Nación Secreta’

Crítica de la película 'Misión Imposible: Nación Secreta'
DIRECCIÓN8
GUION7
INTERPRETACIÓN8
EFECTOS10
LO BUENO
  • Escenas de acción muy bien pensadas
  • Argumento a la altura de una magnífica película de espías
  • El toque de humor en los momentos apropiados
LO MALO
  • Alguna que otra escena de acción tiene demasiado metraje
  • Que no haya una entrega cada año
  • La dificultad para mantenerse a la altura
8Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
5.4

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