Imagen de la película Mia y el León Blanco
Imagen de la película Mia y el León Blanco

Crítica: Mia y el León Blanco

Aventura familiar donde la naturaleza y su conservación tienen una importancia capital. Con una vocación didáctica, la película brilla especialmente en los momentos en que podemos contemplar a ese maravilloso ejemplar de león blanco, el cual vale por sí solo la entrada y las palomitas. Aquí tienes nuestra crítica de Mía y el León Blanco.

Crítica de la película “Mía y el León Blanco”

El cine sirve muchas veces como altavoz de denuncia o recordatorio de acontecimientos que han marcado nuestra historia y que no debemos olvidar. Es por eso que el séptimo arte puede ser cultura e información además de un entretenimiento. En esta ocasión nos encontramos ante una historia que nace de las propias experiencias personales vividas por el director de la película y su esposa. Ambos pudieron comprobar en primera mano las llamadas cacerías enlatadas que ocurren legalmente en el país de Nelson Mandela. Mia y el León blanco es su forma de concienciar y cuestionar estas prácticas que acaban con la vida de numerosos animales salvajes por simple diversión. Cual Mi gran amigo Joe o Diamante de sangre (ambas también ambientadas en África) la película tiene una función pedagógica clara que nos recuerda lo olvidado que tenemos dicho continente y la necesidad de proteger su ecosistema y a sus especies.

Imagen de la película Mia y el León Blanco
Imagen de la película Mia y el León Blanco

Sinopsis

Mia y el León blanco muestra el día a día de una familia que se traslada de Londres a Sudáfrica para administrar una granja de leones. El nacimiento de una cría albina (Charlie) , un caso excepcional, hará que la hija mayor comience a valorar el entorno único que tiene a su alrededor y que forje una amistad especial con el cachorro. El nuevo ejemplar de león también ayudará a subsanar la maltrecha economía de la granja, pero traerá dudas sobre si es posible convivir con un animal en esencia salvaje por mucho que se le haya intentado educar. Por si fuera poco, la protagonista perderá la inocencia tras descubrir las verdaderas intenciones de la granja que regenta su padre.

Imagen de la película Mia y el León Blanco
Imagen de la película Mia y el León Blanco

Reseña

Una vez acaba la proyección uno se da cuenta de que en Mia y el León blanco hay dos películas en una. Por un lado, tenemos una historia familiar, colorista e idílica que comprende toda la trama sobre la extraordinaria amistad entre humano y felino que, para qué negarlo, traspasa la pantalla y se impregna en los espectadores. La única manera de haber podido rodar las escenas con el animal es habiendo construido esa misma conexión niña-león detrás de las cámaras. En la otra cara encontramos un relato de denuncia que transforma la película en un thriller de acción. Guilles de Maistre sabe moverse por ambos territorios, aunque a veces desaproveche el maravilloso escenario que tiene a su alrededor. El director no duda en dotar a ciertos personajes de una moralidad dudosa haciendo que Mia y el León blanco adquiera un tono adulto que le favorece sobremanera.

Langley Kirkwood en la película
Langley Kirkwood en la película

Rodada durante tres años al estilo Boyhood, la película francesa gana en credibilidad al ser palpable ese paso del tiempo en las caras del león y de la protagonista (Daniah de Villiers). Los acompañan los padres de Mia, interpretados por Mélanie Laurent y Langley Kirkwood, cuyos personajes resultan ser los más cuestionables. No puedes pretender convencer al espectador de la humildad de una familia que cuando llega la navidad decora una casa en medio de la sabana con miles de luces innecesarias. Ella además adopta la postura de mirar hacia otro lado y fingir desconocer lo que está pasando alrededor. Aparte, aunque sea una cuestión que se toque de refilón, volvemos a comprobar lo polarizada que está la sociedad en el país africano donde los blancos siguen ostentando el poder y sin mezclarse demasiado con la población negra.

Es la dualidad entre lo correcto y lo arriesgado la que hace de Mia y el león blanco una propuesta estimable. Sí, hay final feliz y los niños quedarán encantados, pero son los adultos quienes podrán salir de la sala de cine reconociendo la valentía de esta producción a la hora de retratar las relaciones familiares y de remover nuestras acomodadas conciencias.

Mélanie Laurent en la película
Mélanie Laurent en la película

Opinión Final

Estimable largometraje francés cuyo mensaje recala en el espectador y le hace replantearse si estamos tratando nuestro entorno como deberíamos. Podría haber sido una película redonda si se hubiera desecho del condicionante comercial “para toda la familia” y si se hubiera apoyado en un guion menos simple.

Trailer

DIRECCIÓN
7
GUIÓN
6
INTERPRETACIÓN
7
LO BUENO
Hace que valoraremos un poco más nuestro entorno, aunque sea mínimamente.
Las escenas con el león ya casi adulto son impresionantes por la veracidad que transmiten. Ningún efecto especial puede superar la fuerza de algo tan real como la naturaleza.
LO MALO
La película es un poco pretenciosa en su tratamiento de la familia protagonista.
Su fotografía. Para estar ambientada en África no se le saca suficiente provecho y a veces incluso parece que está rodada como si fuera un anuncio.
6.5
¿Te unes?