Netflix estrena nuevo film de temática apocalíptica; una road movie de manual interpretada por el siempre correcto Forest Whitaker.

“El final de todo” – Sinopsis

Tras un misterioso cataclismo, un hombre se propone atravesar el país de punta a punta afrontando mil y un peligros con tal de reencontrarse con su novia embarazada.

“El final de todo” – Crítica

Existe una corriente de opinión, en expansión desde hace tiempo, que compara Netflix con una especie de cadena de montaje minuciosamente engarzada, lista para despachar sus propias producciones como si de una churrera se tratase, exprimiendo hasta la extenuación el abanico de colores que componen un género tan demandado como el thriller, y donde no se comparte idéntica diligencia, en líneas generales, en lo que a la calidad del resultado final se refiere. Pues bien, me temo que El Final De Todo no servirá para contradecir dicha tendencia.

Forest Whitaker en “El final de todo”

El film sitúa la trama en los albores de lo que aparenta ser ESE cambio climático que la raza humana llevamos ya mucho tiempo pidiendo a gritos con nuestra ceguera y total falta de solidaridad; cambio que trae como consecuencia un radical apagón que dejará el país prácticamente sin electricidad. Tales circunstancias propiciarán que el joven Will (Theo James) y su suegro (Forest Whitaker) se vean obligados a apartar sus diferencias y emprender juntos un viaje en coche, con el objetivo de atravesar los tres mil kilómetros que les separan de su esposa e hija respectivamente.

Forest Whitake y Grace Dove en “El final de todo”

De aquí en adelante, el hecho de que todos los espectadores intuyan que dicha premisa derivará en la consabida colaboración, y posterior reconocimiento mutuo, entre nuestros dos protagonistas, debería ser acicate suficiente para que el guion redoblara esfuerzos en salpicar la trama de subtramas interesantes y giros inesperados, dobleces y comportamientos teñidos de gris; y, al mismo tiempo, debería servir también para que su director, David M. Rosenthal, regalara una construcción formal atrayente y alejada de lugares comunes. No sucede ni una cosa ni la otra. La película transita un camino trillado, no muy dinámico e, incluso, en ocasiones aburrido. Y lo que es peor, desperdiciando la ocasión de desarrollar ideas interesantes pero que, desgraciadamente, apenas quedan esbozadas. Por ejemplo, si nos hallamos en los albores de la destrucción de nuestro modo de vida, ¿no sería interesante explorar dicho impacto de un modo más gradual, en lugar de certificar en cuestión de horas la muerte de la sociedad tal y como la conocemos?; o el propio personaje de Ricky, nativa americana y quizá metáfora del progreso mal entendido, ese que nos aleja de la naturaleza y nos mantiene atados en una relación desigual de dependencia con los aparatos eléctricos, pero cuyo simbolismo queda lejos de ser explotado como merece.

En cuanto al plano interpretativo, Theo James, rostro popular por su participación en la serie Divergente, cumple de modo correcto dando la réplica a Whitaker, quien aprovecha cada nuevo trabajo para ofrecernos una demostración de solvencia.

En resumen, una película de género encorsetada y, en ocasiones acomodaticia, obcecada en transitar con piloto automático.

Crítica de "El final de todo" (Película de Netflix)
DIRECCIÓN4
GUIÓN3
INTERPRETACIÓN6
LO BUENO
  • El tono general de las interpretaciones.
LO MALO
  • La ausencia de clímax.
4.3Nota Final
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