Crítica de la película ‘El editor de libros’: El típico biopic

Desde tierras británicas aterriza el biopic de Max Perkins, el editor de libros que presentó al mundo a autores tan importantes como Hemingway, Scott Fitzgerald o Thomas Wolfe, con quien comparte protagonismo.

Crítica de la película ‘El editor de libros’

El editor de libros parece de esas películas diseñadas exclusivamente para pelearse en la temporada de premios, y para ello, qué mejor que elegir un biopic, y si es sobre el mundo de la cultura con más motivo. El problema de la película de Michael Grandage es que motivada por su naturaleza, no se esfuerza en arriesgarse y se queda en un ejercicio de cinematografía más que correcto, pero totalmente anodino.

Colin Firth y Jude Law sobre el editor Max Perkins

Colin Firth y Jude Law sobre el editor Max Perkins

La vida de Max Perkins se retrata desde el punto de vista más familiar, compartiéndolo con su tira y afloja con el escritor Thomas Wolfe, que comparte protagonismo casi a partes iguales, robándole el interés por completo. El prestigioso guionista John Logan, responsable de grandes éxitos como la última etapa de James Bond, se encargar del libreto, basándose en la novela de A.Scott Berg. El resultado es irregular, perdiendo el interés a medida que se desarrolla el relato para remontar en el último acto, motivado por el arco del personaje de Wolfe, siendo Perkins más comparsa que protagonista.

Colin Firth es el editor Max Perkins

Colin Firth es el editor Max Perkins

Michael Grandage, actor reconvertido a director, debuta con esta primera cinta, donde opta por un clasicismo de manual al servicio de la historia, y encorsetado por los estándares británicos, dejando el mérito a los intérpretes, invisibilizando la narración. El trabajo de Grandage es notable para una primera incursión como realizador, esperando ver cómo se define en futuros proyectos, evaluando si estamos ante un artesano o desarrolla una faceta futura como autor.

Nicole Kidman en una de las secuencias de la películaNicole Kidman en una de las secuencias de la película

Nicole Kidman en una de las secuencias de la película

El duelo interpretativo se da casi por entero entre los dos protagonistas. El Perkins encarnado por Colin Firth y el Wolfe del cada vez menos prolífico Jude Law. El primero hace gala de su contención habitual, con un personaje que le viene como anillo al dedo. El segundo opta por un histrionismo que le resta veracidad en algunos momentos, tirando del cliché del escritor atormentado. Law resulta más interesante que su compañero de reparto, ya que la corta vida de Wolfe hubiese dado para una película propia de por sí. El resto del reparto no destaca a causa de sus limitados papeles, aunque siempre es un placer ver en la pantalla grande a talentos como Laura Linney, Nicole Kidman o Guy Pearce, que interpreta a F. Scott Fitzgerald, autor de “El gran Gastby”.

Un victorioso Jude Law

Un victorioso Jude Law

Como es habitual en las producciones británicas de estas características, que cuentan con un buen presupuesto, la factura técnica es impecable. El diseño de producción y vestuario nos trasladan a la época de manera irreprochable. La fotografía de Ben Davis es una delicia por la delicadeza con la que está tratada, a través de continuos tamizados y el uso justo del humo, siendo su trabajo más interesante; alejado de la funcionalidad de sus incursiones en el cine de superhéroes.

El editor de libros es una película fácil de ver, con la garantía que da el cine británico de alto presupuesto. Sin embargo, su trillado guion y un director con miedo a arriesgar, hacen que la propuesta se convierta en algo demasiado visto para ser atractivo.

Crítica de la película 'El editor de libros': El típico biopic
DIRECCIÓN6
GUION6
INTERPRETACIÓN6.5
LO BUENO
  • Sus valores técnicos.
LO MALO
  • Su director no arriesga nada.
  • Firth y Law parece que no están en la misma película.
6.2Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
1.4

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