La película “The Zero Theorem”, dirigida por Terry Gilliam es película filosófica cargada de simbolismos, cierto humor, invitación constante a la reflexión sobre la sociedad actual en un futuro estéticamente retro caótico, recargado carente de valores esenciales. Apuesta arriesgada

Sinopsis de la película: “The Zero Theorem”

Qohen Leth (Christoph Waltz), es un ingeniero informático genio y prodigio de la programación. Siempre recluido en una ruinosa capilla, trabaja sin cesar evitando el contacto con el mundo exterior y más aun con las personas. Obsesionado con su trabajo, una tercera razón le mantiene recluido siempre atento y cerca del teléfono, pues espera la llamada prometida de una misteriosa persona que le revelará algo que siempre anduvo buscando.

Pronto sus grandes dotes de ingenio serán requeridas por Dirección (Matt Damon), quien le propondrá la resolución de un enigma imposible, “El teorema del cero”, una cuestión irresoluble por otros grandes genios de la materia que fueron forzados a desistir del intento debido a la inestabilidad mental que tal empeño conlleva. Un teorema que de ser resuelto, podría desentrañar el sentido de la existencia.

Pero Qohen Leth deberá afrontar los problemas de sociabilidad con los distintos personajes que profanaran la capilla en la que trabaja: Bob (Lucas Hedges), hijo de Dirección enviado con la supuesta intención de ayudar en el proyecto de Qohen Leth, y Bainsley (Mélanie Thierry), una atractiva señorita de difusas intenciones que, no sin insistencia, logrará despertar la curiosidad del científico por el género que representa.

Cartel de "The Zero Theorem"

Cartel de “The Zero Theorem”

Crítica de la película: “The Zero Theorem”

La película de “The Zero Theorem”,  que se exhibió en el pasado festival internacional de cine fantástico de Madrid (Nocturna), no es ni por asomo apta para todos los públicos. No, obviamente no se trata de algo que se pueda catalogar como X, pero quizá debido a su temática extremadamente filosófica, sus continuas referencias simbólicas, y su constante crítica social, debiera adaptar una letra específica o sigla para advertir (o atraer, depende de cómo se mire) a la audiencia de su elevada carga intelectual.

Diferente y original es el guion del profesor de escritura creativa Pat Rushin, en la universidad Central Florida, ampliación de un corto que escribió en 1999 titulado “Call” o “Llamada” (telefónica) en castellano. Un título tan oportuno como la llamada telefónica protagonista constante de la película y conflicto irresoluble capaz de mantener inquietos y expectantes al desquiciado personaje protagonista de Christoph Waltz, Qohen Leth, como al público que espera que se resuelva.

Imagen de la película "The Zero Theorem"

Imagen de la película “The Zero Theorem”

El guion aporta unos enigmas y Terry Gilliam los engrandece y enmarca en un contexto visual futurista extraño, recargado de elementos tecnológicos industriales, que recuerda a sus películas “Brazil” y “12 Monos”. Sentido del humor inherente, que no la búsqueda de la carcajada, con cada descripción de la escena se pueden encontrar multitudes de referencias a la sociedad actual y, a pesar de los grandes rasgos de desequilibrio, no es difícil sentirse identificado con el genio Qohen Leth, siempre importunado a su pesar.

Imagen de la película "The Zero Theorem"

Imagen de la película “The Zero Theorem”

“The Zero Theorem” desborda imaginación y simbolismos con cada información y detalle que descubrimos: Un científico que quiere desentrañar el sentido de la vida aislado en una capilla quemada, derruida, la cual es su hogar; el aislamiento constante del resto de las personas; la tecnología como medio de comunicación (y otras cosas, tan absurdas y posibles); la constante vuelta de tuerca de búsqueda del conocimiento a través de lo tecnológico que aísla al individuo, y que a su vez se ve liberado a través de ella para llegar a un aislamiento sensorial y espacial que le ponga en contacto con su verdadero yo… Vamos, que la carga intelectual (que no el discurso informativo) es fina.

Imagen de la película "The Zero Theorem"

Imagen de la película “The Zero Theorem”

Qohor Leth (quien siempre se refiere a sí mismo en plural), nos embarcará en un constante hacer y deshacer, un crear y reconstruir de un “teorema cero” (agradezcamos al director esa virtualización gráfica de su trabajo para tener algo a lo que agarrarnos para seguir el trabajo del Qohor) cuyo enigma atrapará las mentes de la audiencia tanto como la del protagonista. Si bien, a él como personaje le producirá una tremenda desazón y un mayor desequilibrio mental, a nosotros, que entender no podremos entender mucho y hacer, pues mucho menos, nos producirá una progresiva sensación de aburrimiento. Más aun cuando ciertos personajes interrumpirán su investigación con su inoportuna presencia y comentarios que, si no son vistos como posibles pistas de la trama para desentrañar el final de la película, nos parecerán diálogos carentes de sentido.

Imagen de la película "The Zero Theorem"

Imagen de la película “The Zero Theorem”

“The Zero Theorem” plantea un viaje existencialista y emocional a través de un canal complicado como lo es el cine. Este medio, una vez ha sido creado, registrado (filmado, grabado), montado y proyectado, ya no tiene calibración posible. Lo que es, es lo que hay. Cierto es que hay una buena interpretación, un guion interesante y unas elecciones de un director que no dejan indiferente… pero la calibración, la afinación con los temas tan delicados con los que se trata… no creo que esté en la sintonía apropiada. Que ¿por qué? Porque al final de todo y durante el viaje propuesto, uno tiene una constante creciente de desapego y distanciamiento que no puede conllevar a nada bueno. ¿Otro canal que hile fino para contar lo mismo? El teatro. Y ya puestos a pedir… me fascinaría ver esta obra en teatro. Ahí la sintonía con el público, la emoción y la trascendencia, más que posible, se haría necesaria y… realidad.

Sinopsis de la película: “The Zero Theorem”

Crítica de la película: "The Zero Theorem", esperando el sentido de la vida
DIRECCIÓN7
GUION6
INTERPRETACIÓN7
LO BUENO
  • Los simbolismos, la crítica a la sociedad actual desde un marco futurísta.
  • La interpretación.
  • El mundo que recrea da posibilidad a casi cualquier cosa.
LO MALO
  • Difícil de seguir si uno no tiene el día apropiado.
6.7Nota Final
Puntuación de los lectores: (9 Votes)
6.8

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