El navarro Francisco Avizanda dirige esta producción española con participación francesa  sobre nuestra crisis social, económica y ética. El largometraje ‘Sapos y Culebras’ está repleto de buenas intenciones que no terminan de cuajar en el resultado final.

Sinopsis de la película ‘Sapos y Culebras’

Cartel de 'Sapos y Culebras'

Cartel de ‘Sapos y Culebras’

Rebeca (Ariadna Cabrol), una chica de “papá”, ve como su situación económica se derrumba ante sus ojos y la displicencia de su padre. En el camino para retornar a su posición acomodada, será testigo de las malas maniobras  de su progenitor y de un periodista, Tino (Juanma Díez), venido a menos. Su única herencia es una bolsa repleta de billetes depositada en un almacén, su único error: la avaricia.

Crítica de la película ‘Sapos y Culebras’

Que vivimos en unos tiempos demasiados convulsos es de sobra conocido. Ante este panorama, disponemos de pocos ejemplos de realizadores que se hayan preocupado por las tribulaciones de sus compatriotas. Las noticias con las que los ciudadanos se levantan, desayunan, comen y cenan, darían para varías comedias, dramas y hasta trilogías. Sí, todos hablan de un retroceso temporal de unos cuarenta años aproximadamente (década arriba, década abajo), pero parece que al denostado y paupérrimo panorama cinematográfico patrio le importa un bledo.

Imagen de la película 'Sapos y Culebras'

Imagen de la película ‘Sapos y Culebras’

Una propuesta como la del director Francisco Avizanda debería ser una grata noticia, sin embargo se queda en un intento fallido. Sapos y culebras, el segundo largometraje  del realizador navarro. cuya primera obra Hoy no se fía, mañana sí (2008) cosechó cierto reconocimiento internacional, más que despertar conciencias las confunde con un baturrillo de temas que no terminan de encajar en la trama principal. Da la impresión de que Avizanda quiere denunciar, y poner el dedo en la llaga, muchas de las tropelías que acometen los apoltronados en el poder, un grupo de chuscos e inmorales, pero ante tanta basura no se decide por cual inclinarse: una herencia ilícita, vídeos de corruptos y sus corruptelas (se abusa demasiado en el largometraje de este recurso), desahucios, vivir por encima de nuestras posibilidades y la consecuente bajada  a los infiernos, la venta de  periodistas a la voz de su amo…

Imagen de la película 'Sapos y Clubras'

Imagen de la película ‘Sapos y Clubras’

Sapos y culebras pierde fuelle por un guion construido a trompicones, hay secuencias que, aunque bien planificadas, no aportan nada al hilo argumental, es un intento de dar al espectador todo muy mascado para que lo pueda tragar bien, pero si seguimos las declaraciones del director en las que afirma que la película “debe verse en cine”, entonces debemos dejar de lado el pernicioso influjo de las series televisivas. Para combatir el alocado ritmo de producción de la televisión se tiene que exaltar otro proceso de trabajo, te llenen o no la multisala, demostrando que el cine es y será otra cosa. De lo contrario siempre se  estará  perdiendo la batalla.

Un director de cine debe delegar en el rodaje porque, en ese bendito lugar, es el amo. Lo que no se puede consentir, de ningún modo, es que te sacrifiques tanto para nada; que pongas todo tu talento al servicio de indiferentes gerifaltes que nada conocen de cine y de lo que eso implica o, al menos,  debería implicar.

Imagen de la película 'Sapos y Culebras'

Imagen de la película ‘Sapos y Culebras’

Hay una cosa que llama la atención; últimamente una de las prácticas generalizadas entre cierto cine de autor, denominación clásica, para decir que se dirige y se firma el guion, es que por un lado prima la forma sobre el fondo y por otro el fondo sobre la forma. Sapos y culebras es de la primera acepción a medias; con una realización cuidada, con más de un plano sugerente, Avizanda sabe muy bien donde poner la cámara, se deja de lado la dirección de actores. La protagonista, Ariadna Cabrol, que hizo las Indias (formó parte del reparto de una película de Bollywood), no empatiza con el personaje de Rebeca, es una interpretación plana, nada acorde con las pulsiones de  su personaje. Lo mismo ocurre con el coprotagonista  Juanma Diez, Pere, con un papel lleno de matices, ese periodista vencido y vendido podría dar mucho juego a la narración, que terminan por diluirse en una simple  preocupación emocional; una constante en todo el film.

El intento de Avizanda es muy loable, pero ante tal panorama social, económico y político, y claro, cinematográfico, se tenía que haber ajustado más a aquello de “solo los poderosos ganan y quién demonios maneja los hilos para que así sea”.

Sinopsis de la película ‘Sapos y Culebras’

Crítica de la película 'Sapos y Culebras': la herencia recibida
DIRECCIÓN7
GUION4
INTERPRETACIÓN4
LO BUENO
  • Una realización acertada.
LO MALO
  • El guion y la dirección de actores
5Nota Final
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7.2

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