Crítica de la película El repostero de Berlín: Drama sencillo que cuenta la historia de un repostero alemán que acaba trabajando en Israel sometido a las leyes religiosas que le impedirán desarrollar su trabajo. Una película que busca la reconciliación y que muestra algunas heridas que tardan en cerrar.

Crítica de la película El repostero de Berlín

El repostero de Berlín muestra sus cartas nada más empezar la narración. El planteamiento se reduce a la escena de apertura para pasar a un desarrollo que ocupa casi todo el relato, dejando dos pinceladas para un desenlace abierto que deja la interpretación al espectador. De esta manera tan concisa se puede reducir el desarrollo narrativo de una propuesta directa en ejecución de escritura, pero mucho más compleja en lo que ofrece su trasfondo. Y es que las tiranteces entre Alemania e Israel aún siguen vigentes, a lo que hay que sumar la intransigencia de algunos grupos religiosos en lo que a ser más laxos con sus tradiciones se refiere, algo que en la religión judía está bastante invisibilizado, al menos dentro de España. Además, a todo este conflicto central se suman las relaciones entre personas del mismo sexo. Estas características hacen de la película una propuesta muy interesante, no tanto por lo que cuenta -en realidad es un film muy sencillo- sino por lo que supone en materia de reflexión para el público que se acerque a verla.

Fotograma de la película “El repostero de Berlín – Opinión de la película

Ofir Raul Graizer debuta con esta historia en el largometraje, el cual también escribe, y en ambos casos se perciben ciertos aspectos que aún le quedan por pulir. El guion no acaba de estar equilibrado con saltos temporales nada orgánicos y el desarrollo de personajes no termina de estar afinado, en concreto en lo que a secundarios se refiere. En cuanto a su puesta en escena, esta es correcta, con planos sostenidos como seña de identidad, dejando respirar a los actores. El uso de los fundidos a negro como punto y aparte en la narración y un gusto algo molesto por el zoom, hacen que su trabajo tengo un cierto toque documental y añejo que puede echar para atrás a más de uno; aunque en la historia que nos ocupa funcione de manera correcta.

El elenco de actores está correcto en su totalidad, resaltando a los dos protagonistas. Tanto Tim Kalkhof como Sarah Adler representan personajes muy orgánicos, con momentos brillantes por ambas partes en un par de secuencias donde sacan a relucir todo su talento dentro de una cinta que prácticamente sostienen los dos sobre sus hombros.

Fotograma de la película “El repostero de Berlín – Opinión de la película

Opinión final de El repostero de Berlín

El repostero de Berlín es una propuesta sencilla y directa que dentro de su ajustado metraje plantea reflexiones muy interesantes para el espectador, buscando el entendimiento y abordando un tema que raramente se ve en el cine y menos contado de manera tan natural, huyendo de los efectos tremendistas y dejando la última palabra al público. El choque étnico y religioso, las relaciones amorosas y las mentiras son el eje de este drama que muestra la pasión y la emoción de una manera humana, apartándose de paroxismos más propios de otro tipo de cine.

Crítica El repostero de Berlín: entre dos mundos
DIRECCIÓN6
GUIÓN6
INTERPRETACIÓN7
LO BUENO
  • La sencillez de su trama que esconde una reflexión compleja.
  • Los dos protagonistas.
LO MALO
  • Dejar la reflexión al espectador puede causar insatisfacción.
  • Algunos aspectos desvelan la naturaleza principiante del director.
6.3Nota Final
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