Hay una escena en un capítulo de “Los Simpson” en la que Lisa advierte a sus familiares de que deben hablar con cuidado, ya que el Gobierno puede estar escuchándolos. Aunque Marge se burla de su paranoia, la imagen siguiente muestra una sala llena de funcionarios estadounidenses escuchando conversaciones de personas corrientes mientras esperan poder captar alguna información que justifique estas escuchas. ¿Ficción? No tanto. Es casi el punto de partida de “Citizenfour”.

Sinopsis de “Citizenfour”

Citizenfour

Citizenfour

A principios de 2013, cuando Laura Poitras se encontraba preparando un documental acerca del espionaje y la vigilancia dentro de los EE.UU., recibe unos correos de una persona apodada Citizenfour. En los emails, que están encriptados y que exigen las máximas condiciones de seguridad para su envío y recepción, Citizenfour afirma tener pruebas de que la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA) utiliza sistemas y programas de espionaje ilegales contra los ciudadanos de forma indiscriminada. Cinco meses después de esta primera toma de contacto, cuando la relación se afianza y las circunstancias parecen propicias, Poitras y sus colegas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill se reúnen con Citizenfour en Hong Kong para conocerse y organizar la publicación de una serie de artículos que denuncien el alcance y la ausencia de control en estos atropellos a las libertades individuales. Pero aunque la fuente y los periodistas son conscientes del riesgo que conllevan sus acciones, ninguno sabe realmente cuáles serán las consecuencias.

 
Crítica de “Citizenfour”

A pesar de que su cara salga en el cartel y de que su alias de título al documental, Edward Snowden (Ed para los amigos, como él mismo se identifica tiernamente a la media hora de comenzar el film) no pretende ser una estrella. No quiere que la noticia se centre en su persona y ni siquiera quiere tomar parte en la selección de información que los periodistas (que él ha escogido) harán pública. Snowden, con una calma que las circunstancias traicionan por momentos, ha meditado bien sus acciones y las consecuencias, y ha decidido sacrificar su puesto como consultor externo para la Agencia de Seguridad Nacional de los EE.UU, así como su vida personal, para que sus conciudadanos sepan lo que ahora ya todos conocemos: que el Gobierno estadounidense (junto a otras agencias internacionales y empresas privadas) espiaba a la población y a ciudadanos extranjeros sin un marco legal que lo respaldara ni razones (ni siquiera las manidas de seguridad) que lo justificaran.

Edward Snowden, protagonista del documental "Citizenfour" (2015)

Edward Snowden, protagonista del documental “Citizenfour” (2015)

Laura Poitras, que llega hasta Citizenfour de rebote aunque no por casualidad, respeta los deseos de su fuente construyendo una historia que versa sobre él pero que no deja de retratar también la hipocresía de un Gobierno y una Administración supuestamente comprometida con la transparencia y, al mismo tiempo, también los esfuerzos de una parte de la sociedad (en la que ella y Greenwald se incluyen) empeñada en que esas acciones no queden, sino impunes, por lo menos ocultas. Poitras realiza así un símil de diario filmado/making of personal que comienza poniendo en situación al espectador con respecto a la historia de la propia cineasta (presente en listas vigilancia gubernamentales debido a la realización de su trilogía post 11-S, que concluye precisamente con Citizenfour) y a los antecedentes en materia de espionaje del Gobierno estadounidense para, una vez situado el público, compartir con él los ocho días en los que convivieron con Snowden en una pequeña habitación de hotel.

Edward Snowden, protagonista del documental "Citizenfour" (2015)

Edward Snowden, protagonista del documental “Citizenfour” (2015)

Pudiendo resultar el retrato de esta convivencia algo morboso, en el que la presencia de la cámara coartara las declaraciones y añadiera una tensión artificial a la situación, lo cierto es que Poitras consigue captar la realidad del momento, cuando instantes de calma pre-tempestad se combinan risas nerviosas y actitudes paranoicas sin que ninguno de estos dos extremos resulte extraño o inverosímil. Cuando Snowden finalmente accede a la clandestinidad, Poitras sigue con su relato mostrando las esperadas (y a la vez increíbles) consecuencias de sus actos de una manera tan fluida y natural como (sin que sea una incongruencia) nerviosa dado el rumbo de los acontecimientos. Así, cuando Snowden vuelve a escena, el documental se ha convertido en un registro de los procesos personales de los implicados y, también, de las implicaciones y conflictos diplomáticos generados, y tanto el propio Snowden como el espectador comprenden que él solo es parte de un engranaje mayor y que, con su ejemplo pero también debido a lo que ha provocado en las altas esferas de poder, un camino nuevo (para bien o para mal) ha sido iniciado.

Edward Snowden, protagonista del documental "Citizenfour" (2015)

Edward Snowden, protagonista del documental “Citizenfour” (2015)

Y si bien uno no puede evitar horrorizarse ante los hechos que narra este thriller-documental merecedor del Oscar (tanto la violación de las libertades como los ataques personales a quienes intentan defenderlas), lo cierto es que una vez fuera de la sala, surge la pregunta sobre cuál es el efecto verdadero del sacrificio de Snowden, Poitras, Greenwald y de otros muchos informantes que los precedieron y que los seguirán. Aunque no sea en absoluto su intención, “Citizenfour” se convierte en un reproche hacia una opinión pública que reclama información para luego ignorarla, para dejarla pasar. Porque en este momento en el que la tecnología permite reconstruir todos nuestros pasos (que levante la mano quien pueda decir que Google sabe menos de su vida que su madre), casi aceptamos que los derechos pueden ser (y son) recortados y anulados en cualquier momento alegando casi cualquier motivo. Así “Citizenfour” es una gran luz de neón que llega para recordar lo que está en juego y para reivindicar que el desconocimiento o que el pasotismo no pueden nunca ser una opción para la ciudadanía.

 
Trailer de “Citizenfour”

Crítica | Citizenfour (2015): el documental sobre Edward Snowden
DIRECCIÓN9
GUION8.5
MONTAJE9
FOTOGRAFÍA8.5
LO BUENO
  • Las secuencias de los juicios y audiencias públicas, unas auténticas tomaduras de pelo.
  • Su cruce entre Todos los hombres del Presidente y The Newsroom. Verdad e idealismo unen a ciudadanos y periodismo por una sociedad transparente y honesta.
LO MALO
  • El continuo flujo de información, que puede perder a algún espectador.
  • Comprobar lo mucho que ignoramos.
8.8Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
6.1

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