Frances Bean Cobain repite una y otra vez en las entrevistas que Kurt Cobain nunca pretendió ser famoso, mucho menos ser la voz de una generación, pero esta condición de mito es, paradójicamente, la responsable de que más de veinte años después de la muerte del músico un nuevo documental (el único autorizado hasta la fecha) pretenda desentrañar el interior de una de las figuras más influyentes del siglo XX, Cobain: Montage of Heck.

Cobain: Montage of Heck, crítica del documental

Cobain: Montage of Heck

Cobain: Montage of Heck

Cobain: Montage of Heck nace de un encargo y una intención: la de Courtney Love por desmitificar y  acabar definitivamente con la falsa imagen de debilidad y pasividad creada por medios y fans alrededor del que fue su marido. El elegido para llevarlo a cabo, Brett Morgen, tuvo acceso total a las pertenencias que Love guardó tras la muerte de Cobain y el proceso (batallas judiciales mediante) duró unos ocho años. El resultado: un documental exhaustivo pero irregular acerca, no del líder de Nirvana, sino del “verdadero” Kurt Cobain.

Desarrollándose de manera cronológica, “Cobain: Montage of Heck” abarca desde el nacimiento de Cobain hasta un mes antes de su suicidio, y lo hace de una manera diferente al resto de documentales que ya han tratado de acercarse a su biografía: aquí no hay cabida ni alusiones a las tensiones en Nirvana, a la escena grunge de Seattle ni teorías sobre el futuro del rock.

Utilizando de forma tradicional imágenes familiares y fotografías, el grueso de la narración descansa en el propio Cobain, que reflexiona (involuntariamente) ante el espectador sobre sus vivencias y sentimientos a través de su arte: dibujos, canciones, escritura en diarios, su voz en grabaciones… una ingente cantidad de material inédito (la mayor parte no había sido siquiera revisada por la familia) que aleja la figura del dios pero que acerca a la de persona. Este privilegio que supone poder acceder por primera vez a historias y sensaciones tan personales del de Aberdeen condiciona el acceso al documental y, en consecuencia, el relato se presenta ante el espectador como hipnótico, ofreciéndole una extensa sucesión de detalles personales que aumentan su necesidad de saber más y que nunca llegan a colmarla del todo.

Kurt Cobain en "Cobain: Montage of Heck" (2015)

Kurt Cobain en “Cobain: Montage of Heck” (2015)

Con pequeñas concesiones contextuales a las entrevistas que Morgen realizó a las personas más allegadas a Kurt Cobain(padres, madrastra, hermana, primera novia, Novoselic y Courtney Love- sí, Dave Grohl no aparece), miedos y confesiones van configurando una personalidad intuida pero semi-desconocida hasta el momento: como pretendía Love, la imagen de líder esquivo, mezquino y sumiso queda desterrada y es sustituida por la de un ser humano cuya sensibilidad y necesidades nunca parecieron ser comprendidas en su totalidad ni por él mismo ni por aquellos que le rodearon. Las alusiones a sus dolores crónicos, al rechazo familiar o, por ejemplo, al elevado precio de la fama generan sentimientos de soledad e infelicidad que el documental consigue transmitir y trasladar al espectador (evidenciando una vez más la capacidad de Cobain de ser “empatizado” -y no al revés- por la generación que lo erigió portavoz) y se ven complementados por canciones (bien adecuadamente versionadas o bien en sus versiones de estudio o concierto) que van apareciendo oportunamente en el metraje, profundizando en determinados pasajes de la vida de Kurt y alcanzando ahora un significado pleno en el que se distancian de su cualidad de himnos para convertirse en una triste biografía de los sueños y las miserias del complejo y torturado músico (como Cobain dice en archivo y Novoselic reconocerá en la entrevista, lo cierto es que “todo estaba en las canciones”). Y aunque no son todo lágrimas y lamentos en la vida de Cobain ya que en el documental se permite descansar al recoger momentos domésticos y alegres de su infancia o los compartidos con su hija o sus parejas, lo cierto es que una sensación de congoja no deja de teñir el conjunto de la obra.

Courtney Love en el documental "Cobain: Montage of Heck" (2015)

Courtney Love en el documental “Cobain: Montage of Heck” (2015)

Sin embargo, y pese a sus virtudes (como esa capacidad para hacer accesible a Kurt o el conseguido entramado de materiales que hacen posible la conexión con el espectador), lo cierto es que hay elementos que hacen “Cobain: Montage of Heck” no acabe de cuajar como la obra maestra que pretende ser. En primer lugar, puede deberse precisamente a su ambición formal: en su intención de que sea el propio Kurt Cobain quien cuente su historia, animaciones, recortes, collages… ese montaje infernal al que referencia el título se sucede sin que, en ocasiones, aporten más información de la que ya ha dado su voz o las entrevistas, perjudicando inequívocamente a la duración y a la percepción general del documental. Por otra parte, la ambición temática de la obra condiciona claramente su planteamiento y su discurso y, pese a que intenta centrarlo, también lo limita cuando se obceca en dejar fuera partes fundamentales de su trayectoria para poder encontrar en otros pasajes las razones a todos los actos de Cobain, lo que impide contemplar “la imagen completa” (como se comprueba en el abrupto final que, si bien potente, no deja de resultar un tanto tramposo y manipulador).

Kimberly Cobain en el documental "Cobain: Montage of Heck" (2015)

Kimberly Cobain en el documental “Cobain: Montage of Heck” (2015)

Por último (y aunque este motivo no esté relacionado con el documental en sí), tras observar de modo voyerista la intimidad más privada de Kurt Cobain y sabiendo que el lanzamiento del film de Morgen irá complementado por un libro y un cd con canciones y grabaciones inéditas, uno no puede evitar preguntarse hasta qué punto todos estos materiales deberían haber salido a la luz: si, como ha declarado Frances Bean, devuelven a la vida durante unos minutos a un Cobain que desapareció demasiado pronto o si, por el contrario, son una nueva forma de explotar y violar la intimidad (como ya ocurrió, por ejemplo, con los diarios privados de Marilyn Monroe) a otra gallina de huevos de oro. Al fin y al cabo, en About a Son Cobain (A.J. Schnack, 2006) ya explicaba y aportaba voluntariamente (aunque con otro propósito) muchos más detalles sobre el grueso de su biografía y discutía lo más abiertamente que quiso sobre lo que las drogas, el acoso de la prensa o las vejaciones de su padre le habían hecho sentir.

Animación de "Cobain: Montage of Heck" (2015)

Animación de “Cobain: Montage of Heck” (2015)

En definitiva, “Cobain: Montage of Heck” resulta una obra notable que destaca por la delicadeza de su tono y puesta en escena, pero que lamentablemente se trunca en su obsesión de encontrar las razones válidas y conscientes de Kurt a unas acciones y a una actitud vital que, simplemente, no tienen por qué tenerlas. De obligado visionado para fans por las facetas inéditas que consigue mostrar de Cobain, Cobain: Montage of Heck resulta un repetitivo y voyerista para el público general.

Cobain: Montage of Heck, trailer del documental

Cobain: Montage of Heck | Crítica de la película documental
DIRECCIÓN8
GUION7
ANIMACIÓN8.5
LO BUENO
  • El acceso en imágenes a un Kurt distendido y feliz (también visto en Hit so Hard de forma más gratuita).
  • Los detalles que se cuelan en las imágenes, como un Don Cobain al que su mujer no le deja expresarse.
  • Las animaciones- la visualización del dolor.
LO MALO
  • Su fijación con obtener el por qué sobre hechos sobre los que solo caben conjeturas.
  • Todas las excusas que se quieran poner a que Dave Grohl no sea uno de los entrevistados.
7.8Nota Final
Puntuación de los lectores: (3 Votes)
5.8

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