Película portuguesa sobre un médico que recae en la guerra de Angola que se comunica con su amada a través de correspondencia. ‘Cartas de la guerra’ plantea un ejercicio esteticista no apto para todo tipo de espectadores.

Crítica de la película ‘Cartas de la guerra’

Cartas de la guerra adapta la novela epistolar de António Lobo Antunes, y lo hace desde la necesidad de mostrar el horror de la guerra, sobre todo para aquellos que se ven inmersos en el conflicto sin haberlo deseado. Inocentes y mandados que acaban adaptándose a la vida tras la batalla, sin que ello signifique que lo acepten.

La cuidada fotgrafía de la cinta es uno de sus puntos fuertes

La cuidada fotgrafía de la cinta es uno de sus puntos fuertes

Ivo M. Ferreira toma la novela de Antunes, y junto a Edgar Medina se limitan a poner en boca de su protagonista las cartas que le hacía llegar a su pareja. Una voz en off riega el metraje sin apenas espacio para los diálogos. La guerra se rinde a la subjetividad del médico involuntario, como siempre lo ha sido en manos de los vencidos, estando aquí en boca de un derrotado por las circunstancias, que hará de su experiencia una enseñanza vital. Este planteamiento hace que la película se desarrolle de manera monótona, e incluso confusa en los primeros compases. El espectador que se acerque a verla tiene que tener en mente que lo que se va a encontrar es un ejercicio artístico que busca lo sensorial en la genial prosa de Antunes y en la potente fotografía monocromática.

La guerra en blanco y negro

La guerra en blanco y negro

Ferreira dota de significado cada palabra que el protagonista expresa a través de las cartas. Así, a la belleza del texto, que remueve sentimientos cargados de melancolía, se le suma el subrayado que hace el realizador portugués con las imágenes. Cada grito de dolor, cada cadáver, cada imagen, sirve para enfatizar la narración de Antonio Lobo y ahondar en la experiencia que supone adentrarse en el horror de la guerra.

Las potentes imágenes que propone el director no serían lo mismo sin el genial trabajo tras la cámara de João Riberio. El director de fotografía hace uso de un blanco y negro esteticista que es lo más interesante de todo el film. Sus composiciones hipnotizan y elevan la delicadeza con la que está compuesto el texto. Las imágenes presentan un alto grado de contraste y detalle para enfatizar el horror de la guerra. Sin duda el trabajo de Ribeiro es digno de premios, pero dada la naturaleza de la cinta, probablemente pase desapercibido.

Miguel Nunes en esta cinta bélica

Miguel Nunes en esta cinta bélica

Miguel Nunes interpreta a António Lobo. Su creación está a la altura, sobre todo en lo que se refiere a la narración epistolar, donde cada frase enuncia la emoción del médico y el anhelo por volver junto a su amada. El resto del reparto acompañan y complementan a Nunes en una película donde el diálogo escasea, siendo las expresiones corporales mucho más importantes, tratadas de una manera más naturalista, casi como si nos encontrásemos ante un documental.

Cartas de la guerra no es una película fácil de ver. Su monotonía lastra la experiencia de aquellos que vayan buscando una cinta tradicional. Sin embargo, la belleza de las palabras de su autor y el esteticismo de su fotografía suponen un deleite para los sentidos.

Crítica de la película 'Cartas de la guerra': La poesía bélica
DIRECCIÓN7
GUION7
INTERPRETACIÓN6
FOTOGRAFÍA10
LO BUENO
  • La delicadeza del texto.
  • Su cuidadísima fotografía.
LO MALO
  • Resulta monótona.
  • No es una película para todo tipo de espectadores.
7.5Nota Final
Puntuación de los lectores: (2 Votes)
8.5

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