Ewan McGregor se estrena en la dirección con una película bastante irregular titulada ‘American Pastoral’. Personajes poco creíbles y una macedonia temática que intenta abarcar más de los que puede.

Crítica de la película ‘American Pastoral’ (Pastoral americana)

Dicen, o al menos lo decían hace unos años, que el cine español no hablaba de otra cosa que no fuera la Guerra Civil y que hacía falta superarlo para contar historias nuevas. Independientemente de si estoy de acuerdo o no con este planteamiento, quiero que este ejemplo sirva para ilustrar lo que le ocurre al cine americano con una de sus grandes obsesiones a la que recurren cada cierto tiempo: la desaparición del sueño americano.

Ewan McGregor y Jennifer Connelly protagonizan la cinta - Crítica American Pastoral

Ewan McGregor y Jennifer Connelly protagonizan la cinta – Crítica American Pastoral

Efectivamente, American Pastoral (Pastoral americana) habla –otra vez– de este tema. De cómo, a partir de los años sesenta, las acomodadas familias de clase media se dieron cuenta que aquel país suyo ya no era una sucesión interminable de situaciones idílicas, ni estaba alejado de los problemas. Las revueltas sociales por los derechos de la población negra, el presidente Johnson o la guerra de Vietnam hizo añicos el paraíso en el que creían vivir. En definitiva, se dieron cuenta que el sueño americano no existía.

American Pastoral ilustra todo esto a través de la vida de Seymour Levov, “el Sueco” (Ewan McGregor). Éste, después de haber pasado sus años de instituto siendo una leyenda del deporte, se convierte en un hombre de negocios, heredando una más que rentable fábrica de guantes. Junto a su mujer Dawn (Jennifer Connelly), exreina de belleza, y su hija Merry (Dakona Fanning) se convierte en el paradigma de la perfecta familia americana. Pero tras las revueltas sociales y políticas de los años sesenta, el destino de todos ellos se ve truncado cuando Merry es acusada de perpetrar un atentado en una oficina de Correos y desaparece sin dejar rastro.

Jennifer Connelly es Dawn en la película "American Pastoral"

Jennifer Connelly es Dawn en la película “American Pastoral”

Está basada en la obra homónima que se hizo con el premio Pulitzer, de ahí su acertada trama y su inteligente planteamiento, pero también su mayor error: hacer literatura audiovisual. Es decir, no se pueden desgranar los mismos temas ni hablar de la misma forma en una película de poca más de hora y media que en una novela de más de quinientas páginas. No tienen ni el mismo lenguaje ni se trasmite la información de la misma forma. En este caso, al comprimir tanto la historia se corre el riesgo de saturar al espectador y de que todo llegue a convertirse en una caricatura. Y eso es exactamente lo que pasa. La evolución de la esposa, por ejemplo, que en una novela de quinientas páginas es orgánica, en la cinta acaba deformándose y convirtiéndose en una parodia. Igual ocurre con el personaje de la hija, que acaba provocando una carcajada cuando se descubre lo qué ha estado haciendo todos los años que ha estado desaparecida –aunque la intención sea dramática–.

Ewan McGregor dirige y protagoniza esta película

Ewan McGregor dirige y protagoniza esta película

Aunque en la misma línea, hay otro problema aún más grave: la macedonia temática metida con calzador. Hablan de las revueltas sociales de la población negra, de la guerra de Vietman, del presidente Johnson, de la cirugía, la infidelidad, la infelicidad e incluso, asoma la patita un complejo de Elektra. Todo ello aderezado con imágenes reales de la época que no aportan absolutamente nada. Por tanto, la película se convierte en un escaparate de diversos temas que desfilan con tanta rapidez que antes de haber asimilado uno ya están zambulléndose en otro radicalmente diferente. Cuando una película habla de muchas cosas termina resultando un tanto pobre porque pincela sin profundizar. Y este es, en resumidas cuentas, el talón de Aquiles de American Pastoral.

Crítica de American Pastoral (Pastoral americana): No sin mi hija
DIRECCIÓN5
GUION2
INTERPRETACIÓN5
LO BUENO
  • Hannah Nordberg, la actriz que interpreta a Merry cuando tenía doce años.
LO MALO
  • La evolución caricaturesca de Dawn.
  • No da lugar a segundas lecturas.
4Nota Final
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