Crítica de “La mujer de Negro”: Daniel Radcliffe protagoniza esta terrorífica historia dirigida por James Watkins.

Escena de la película ‘La mujer de negro’

Un viejo caserón y un gran actor son los dos únicos elementos necesarios para hacernos pasar 95 minutos de auténtico terror. Una inquietante escena nada más comenzar la ‘La mujer de negro’  logra captar nuestra atención desde el primer minuto y mantenernos en tensión hasta el mismo final de la película, todo un logro que no pueden decir los últimos estrenos de los pasados meses.

Arthur Kipps (Daniel Radcliffe) es un joven abogado de Londres que vive atormentado desde hace tres años, momento en el que perdió a su joven y bella esposa durante el parto de su primer hijo. Debido al toque de atención de su jefe se ve obligado a viajar hasta el pueblo de Crythin Gifford, donde deberá ocuparse de arreglar todo el papeleo del recientemente fallecido propietario de la mansión Eel Marsh House para ponerla en venta. Cuando Arthur Kipps llega a este recóndito pueblo de Inglaterra percibe el desasosiego y la desconfianza de sus habitantes: cada vez que alguien se aproxima a la Mansión un niño del pueblo perece en extrañas circunstancias.

Daniel Radcliffe con su ahijado

Un guión fantásticamente construido y una historia tan intrigante como escalofriante son dos de los grandes éxitos del film. La guionista Jane Goldman (Kick-Ass, X-Men: Primera Generación) ha sabido volcar todo el terror y el suspense que Susan Hill narraba en su la novela ‘The Woman in Black’, un éxito editorial desde que saliera a la venta en 1983, adaptando la obra original para que encajase perfectamente en el lenguaje cinematográfico actual. Esta obra, también ha sido adaptada a la televisión (The woman in black, 1989) y al teatro, donde en España fue representada en el 2000 con La Mujer de Negro incluida, y más recientemente en el 2007 con Jorge de Juan como protagonista, un magnífico Emilio Gutiérrez Caba haciendo de todos los demás personajes pero esta vez sin la participación de ninguna actriz para representar el papel de Mujer de Negro.

James Watkins director de La mujer de negro

James Watkins, el director del film, es un apasionado de las historias de terror y ha llevado a la gran pantalla The Descent: Part 2, y la inquietante Eden Lake de la cual también fue el guionista. Ahora con ‘La mujer de negro’ se confirma como director de thrillers de terror, y lo hace de manera sobresaliente.

Como él mismo nos comenta en la entrevista, contó con un gran equipo que se encargó de cuidar hasta el último detalle de la película (algo en lo que generalmente se falla en España tanto en el cine como en lo más lamentable que tenemos, las series). Todo en la película encaja a la perfección, desde la localización real de la casa, la construcción de los interiores en decorado, la iluminación, hasta uno de los pilares más importantes que cualquier película, y más las de género de terror, debe cuidar: el reparto.

Daniel Radcliffe demuestra al mundo en “La mujer de Negro” que es mucho más que un icono. Algunos tuvieron la suerte de verlo en directo en Broadway en el musical “How to Succeed in Business Without Really Trying” (Cómo tener éxito en los negocios sin intentarlo de verdad) donde a parte de interpretar, también cantaba y bailaba (muy bien, todo hay que decirlo). Ahora, en su papel de joven abogado Arthur Kipps nos hará estremecernos de miedo con su cuidada y contenida interpretación donde destaca la relación emocional creada con su hijo (Misha Handley) en la ficción y ahijado en la vida real.

Escena de la película ‘La mujer de negro’

Algo también extremadamente importante en este tipo de películas es la música. Ni que decir que el músico Marco Beltrami es un experto en este género (Scream 4, Repo Men, La cosa 2011, En tierra hostil), y como el resto de la película, su música está perfectamente medida y adaptada para que cada nota resulte tan intrigante como escalofriante.

Mi recomendación es que no podéis perderos esta película en el cine. Aunque no dudo que seguirá dando miedo cuando llegue a la televisión, no creo que se pueda comparar con una proyección en una gran sala, donde sin duda se apreciarán mucho mejor las sutiles apariciones y pequeños detalles que el director James Watkins ha incluido en los bordes de la pantalla para emular la visión periférica, haciendo que veamos algo pero no dejando que estemos seguros de si lo hemos visto o no.

 

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