En una época en la que hasta Clark Kent se pone pesado con conflictos existenciales, se agradece una película ligera como ‘Tres 60’, que sin más pretensiones intenta ser un divertido thriller adolescente en la que un grupo de neófitos trata de dar caza a una peligrosa red conspirativa. Una estructura conocida a la que Alejandro Ezcurdia trata de dar un aire juvenil y refrescante. ¿Lo habrá conseguido?

Trailer de película ‘Tres 60’

Sinopsis de película ‘Tres 60’

Guillermo (Raúl Mérida) es un joven modelo donostiarra preocupado por lo que preocupa a los modelos donostiarras: Ir de fiesta y ligarse a la más guapa del redil, que en este caso es Daniela (Sara Sálamo). Un buen día, sin embargo, descubre que un viejo amigo suyo del colegio, que desapareció de niño, fue víctima de una malvada red que aún actúa. En compañía de Daniela, su hermano y su mejor amigo, iniciará una investigación en la que, si desea descubrir la verdad, deberá arriesgar su propia vida.

Cartel 'Tres 60'

Cartel ‘Tres 60’

Crítica de película ‘Tres 60’

Dicen que el cementerio está lleno de buenas intenciones. No sé si será verdad, pero desde luego el del cine español está repleto. En la historia de grandes contiendas, a la lista en la que figuran Roma y Cartago, Espartanos y persas y nazis y aliados habría que sumar con letras mayúsculas: El cine español y la comercialidad.

Imagen de la película 'Tres 60'

Imagen de la película ‘Tres 60’

No es lugar para explayarse en el tema, pero el problema, en mi opinión, es la clase media. En un país de extremos como éste, la taquilla del cine español se escora cada año en dos o tres pelotazos, cuyo futuro está asegurado. Lo que hace falta, y vendría como agua de Mayo no solo a creadores y productores, sino principalmente a espectadores, son más películas de tamaño medio que funcionen entre el público y permitan la fagocitación necesaria para alcanzar la tan deseada sensación de “Industria”.

‘Tres 60’ se sitúa en esa franja y ya solo por eso tiene mi más profunda admiración. Es una película ligera, sin pretensiones y alineada con todos los elementos del género al que pertenece: el thriller. Tiene un tema interesante de fondo, tiene dos protagonistas guapísimos, una estructura de cliffhangers clara e incluso un potente contrapunto cómico en el papel de Mario, el hermano cerebrín del protagonista (deliciosa su presentación disfrazado de un conocido personaje technomainstream). Además, para asegurar su rentabilidad apunta al target de moda, los adolescentes, e incluso se ha buscado un patrocinio de una conocida marca de bañadores, cuyo nombre no puedo decir y es Quicksilver.

Imagen de la película 'Tres 60'

Imagen de la película ‘Tres 60’

Todos los ingredientes están en la coctelera. ¿Qué ha faltado? Pues agitarla. Para empezar, ‘Tres 60’ tiene esa costumbre tan española de arrojar al espectador, súbitamente, decisiones raras e inexplicables, como que el médico donostiarra Alberto Ibarguren sea interpretado por el lisboeta Joaquim de Almeida, o esas explicaciones en off mostradas sobre largos planos generales de coches circulando por carreteras (o la película también está patrocinada por BMW o estamos ante una solución de urgencia en la sala de montaje…).

Pero por encima de todo a la película le falta salero, y una clara apuesta por parte del director. Las escenas de acción no tienen fuerza, y la trama de ‘Tres 60’, sin ser precisamente el Ulises de Joyce, está excesivamente verbalizada. Se echa en falta una mayor apuesta visual (hay escenas directamente “quitadas de encima”, como aquella en la que Guillermo está encerrado en el conducto del aire y se salta con alegría el punto de vista) y, sobre todo, una apuesta direccional.

Imagen de la película 'Tres 60'

Imagen de la película ‘Tres 60’

‘Tres 60’ devanea en ocasiones entre el más aséptico producto yankee y las referencias locales (Esa Donosti surfera y luminosa que podría dar mucho juego como escenario de género). A veces juega a ser una sobria película española pero tiene en medio un anuncio de bañadores e incluso se permite una salida de tono de lo más camp con una Geraldine Chaplin hablando como el malo de Mazinger Z. (sic)

¿Por qué no seguir ese camino? Tal vez no se hayan atrevido, pero es una pena, porque ‘Tres 60’, al tocar tantos palos, acaba dando sensación de pudding con tropezones. En las épocas en las que la gente salía de la piscina y se iba al cine en busca de algo ligero, ‘Tres 60’ tendría un futuro bastante claro. Pero en estos tiempos truculentos que corren… recemos.